Entrevista a Carlos Galán (Subterfuge): “Madrid no se puede permitir el lujo de perder algo como el Rastro”

Hace más de treinta años que Carlos Galán, junto a Gemma del Valle, fundó uno de los sellos independientes más importantes de la industria musical de nuestro país: Subterfuge Recods. Compañía que ha sido y es casa de artistas tan relevantes como Fangoria, Dover, Los Fresones Rebeldes, Anni B Sweet o Viva Suecia, entre otros. Más allá de su labor profesional, Carlos es un auténtico fan de la cultura pop, devoto de la música en todo su amplio espectro, y, además, se le nota al hablar que su ciudad, Madrid, es el escenario favorito de sus múltiples aventuras.

Hablamos con él de sus múltiples proyectos, desde su podcast al blog donde comparte todas las figuras culturales que configuran su personalidad, y, por supuesto, de música y Madrid.

En una vida dedicada a la música, en mi primera pregunta quisiera ir atrás, bastante atrás, y conocer tu primer recuerdo relacionado con este arte sonoro.

Yo creo que fue la primera vez que entré a una tienda de discos en… bueno, yo nací en Madrid, pero por circunstancias viví unos años en San Sebastián, entonces fui con mi hermana mayor a una tienda de discos de Santi Ugarte en San Sebastián. Mi hermana se fue a comprar el ‘Jazz’ de Queen, yo tendría nueve o diez años y fue la primera vez que entré, digamos, en el mundo de la música en el amplio sentido de la palabra. Que ya tenía discos infantiles y todas esas cosas, pero en ese momento fue cuando dije “esto me gusta”.

Tras tantísimos conciertos, tanto de público como promotor, ¿tienes alguna sala favorita o a la que tengas especial cariño en la capital?

¡Hombre! ¡Sin duda! El Sol. Ha sido mi segunda casa durante mucho tiempo y donde más conciertos hemos hecho. Una vez hice el cálculo y serían cerca de doscientos cincuenta o trescientos organizados por nosotros. Prácticamente hubo un tiempo en que todos los meses había dos o tres conciertos de Subterfuge allí y, bueno, también para ver conciertos es mi sala favorita.

Además que ya es una sala mítica de Madrid, y está en todo el centro.

Totalmente, y además todos las que la han llevado son gente muy guay y la gente que trabaja ahí también es estupenda.

En 1989 fundas Subterfuge, primero como fanzine, después sello independiente, e incluso hoy día también emisora de radio con más de una veintenta de programas. Visto ahora con perspectiva, ¿cómo han sido estos más de treinta años al frente de Subterfuge?

Una aventura apasionante. Ten en cuenta que es algo que nace como un hobby y al final se convierte en una profesión. El tema ahora de la emisora de podcasts es una de las muchas aventuras que hemos asentado estos años. Nacimos como un fanzine, nos transformamos en compañía discográfica, pero hemos producido documentales, hemos tenido una editorial de cómics, hemos editado libros, hemos organizado jornadas culturales… hemos hecho mil cosas, así que hace un año decidimos empezar con esta aventura de la plataforma de podcasts y en eso estamos.

Es inevitable que te pregunte por esto, pues estamos viviendo una pandemia global. Espero que estéis todos bien, pero, ¿ha sido muy duro el efecto del virus en el trabajo de Subterfuge?

Ha sido duro porque ya sabes que el tema del directo se ha ido, pero, afortunadamente, nosotros tenemos otros ingresos: la explotación de las canciones, los discos, etcétera. Entonces lo que sí es duro ha sido con los artistas de la compañía que los que llevaban una carrera ascendente, de repente, se han visto parados en esa carrera; la gente que empezaba ha visto que es complicado y que lo va a ser más; los que acababan de sacar un disco, como Mostaza Gálvez, se han quedado con que no han podido presentarlo… Luego es muy duro para mí especialmente toda la gente del sector, como la gente que trabaja con las bandas de Subterfuge que están ahora en una situación tan dramática, estamos hablando de técnicos, conductores, backliners, técnicos de luces… Es una situación bastante dramática.

Precisamente hace uno días hablaba con Guille Mostaza de la puntería o mala suerte de lanzar el disco justo unos días al comienzo de la pandemia.

(Risas) Sí, sí, ha sido tremendo. Pobre, la verdad es que nadie se lo esperaba, evidentemente, y Guille es un tío veterano y lo ha sabido afrontar con entereza y habrá que posponer los planes de presentaciones, giras y estas cosas.

Volviendo a la radio, tú diriges uno de los programas que, sinceramente, me parece muy necesario, Simpatía por la Industria Musical, donde invitas tanto a leyendas como profesionales que aún siguen peleando y acabas de estrenar segunda temporada. ¿Cómo surge la idea?

La verdad es que cuando empezamos con lo de los podcasts me apetecía hacer un programa. Para mí la radio siempre ha sido el formato de difusión, tanto de información como de música, que más me ha gustado y creo que el podcast es la radio del siglo XXI. Me planteé en un primer momento hacer como una especie de historia de Subterfuge guionizada, incluso hice el primer capítulo, pero me dio muchísima pereza hablar de mí mismo. Entonces, de repente, me dije “¿a ti qué es lo que más te gusta?”, y siempre lo he dicho, cuando fui con mi hermana a esta tienda de discos y empecé a entrar a las tiendas de discos, lo primero que hacía era darle la vuelta a las carpetas para ver quién había editado esos discos. Me apasiona la industria de la música en su amplio sentido de la palabra. Siempre los artistas son los que tienen el micrófono, entonces la idea era ponerles el micrófono a la gente que trabaja detrás para que esos artistas tengan el micrófono, ¿no? Y son gente que no tienen el reconocimiento que tienen ellos. Me apetecía reivindicar a gente que dirigió compañías en los años 70, incluso algunos en los 60, otros que han sido mánagers en épocas gloriosas, como Alfredo Fraile, que lo fue de Julio Iglesias, o Manolo Sánchez de Camilo Sesto; también mánagers actuales, como Manuel Notario o Javier Liñán… Pueden tener cabida ejecutivos de las compañías, gente de la radio actual, mánagers, periodistas… El espectro es muy amplio.

Es dar visibilidad a la gente que está detrás del sector y me parece que el nombre está muy bien escogido, además de por la canción de los Stones, es cogerle simpatía a esta gente que no conoces y siempre se les ha tenido un poco por diablos.

Exactamente, toda la industria musical durante un tiempo, después de toda la reconversión industrial que generó la revolución digital, durante unos años quedaba un poco en entredicho su necesidad, ¿no? Esa época de las auto producciones. Luego se demostró que la manera de canalizar música, aunque la auto producción es una vía muy loable y respetable, pero, bueno, el trabajar con una compañía siempre te aporta valor a tu proyecto. Al final era reivindicar todas esas compañías y con el guiño, como decías, a la canción de los Stones, como es la “simpatía por el diablo”, aquí lo era por la industria musical.

Tienes una gran colección de discos, principalmente vinilos. ¿Recuerdas cuál fue el primero que compraste con tu propio dinero?

Totalmente, ‘Regatta de Blanc’ de The Police. Y el segundo ‘Outlandos d’Amour’ de The Police. Empezamos con The Police a saco (risas).

Todos los coleccionistas tienen también joyas de las que estar orgulloso que tienen un lugar especial en sus discotecas. ¿Cuáles serían las tuyas?

Yo creo que para mí todos los discos que editó DRO y que conseguí en su momento, recopilatorios como el ‘Punk Qué? Punk’ o el ‘¿Cuándo se come aquí? de Siniestro Total, alguna referencia de Aviador Dro… cosas que he conseguido después, evidentemente en su momento no tenía dinero para todo, esa es la parte de mi colección que más me apasiona. Luego, por supuesto, están los discos que han sido las bandas sonoras de las distintas etapas de tu vida: los primeros discos de Police, los primeros discos de punk que me encantaron, el hardcore americano en otra época, todo el grunge, que lo viví intensamente… todos tienen su sección en esa colección (risas).

Además de los vinilos, quienes te seguimos en redes sociales conocemos también otras de tus pasiones, como, por ejemplo, las cervezas artesanas. Para ti, ¿dónde es el mejor sitio para ir a tomar una en Madrid?

Lo tengo clarísimo, es una tienda que está en la calle Pelayo que se llama ‘La Buena Cerveza’ y es, sin duda, el sitio donde tienen la mejor selección de cervezas artesanas nacionales e internacionales. Yo suelo consumir producto local, que es el que me gusta, y ya te digo que ‘La Buena Cerveza’ es un sitio fantástico. Luego está ‘The Beer Garden’ en la calle Juan de Austria que es un sitio muy chulo, el ‘Brew Wild’ en la calle Echegaray… pero ‘La Buena Cerveza’ es un sitio indispensable.

¿Y alguna especialidad de ‘La Buena Cerveza’ que nos recomendarías?

Lo que te recomiendo es ir porque el trato es excelente y te van a guiar, son una especie de sommeliers de la cerveza, son dos chavales, dos hermanos de Vallecas, de barrio, madrileños, castizos 100%, muy buena gente, que saben de cerveza lo que no está escrito y es un placer ir ahí a ponerte en sus manos.

Te voy a ser sincero, mi idea inicial para la entrevista contigo era hacer una ruta por el rastro, barrio con el que estás muy unido, al que incluso llevas a tus hijos todos los domingos. Desde tu experiencia, ¿cómo ha sido la evolución de este barrio de Madrid?

Durante muchos años, a nivel de lo que era la oferta, ofrecía cosas que era muy difícil encontrar en otros sitios. Ahora ya Internet vino a transformar todo, desde el consumo de música al de información, la publicidad… incluso eso, hay portales de coleccionismo de historia donde encuentras cosas que antes tenías que ir domingo tras domingo a escarbar entre montañas para ver si localizabas algo. Entonces, bueno, ya sabes que ahora mismo está la cosa complicada porque lo quieren desmantelar de manera injusta, y es una pena porque, evidentemente, si te soy sincero, no tiene el encanto que tenía antes, en el sentido de que tenía esa capacidad de encontrar cosas fabulosas, pero sigue siendo un punto de encuentro para los madrileños maravilloso, lleno de gente maravillosa, que son los que regentan las tiendas y los puestos, y para mí sigue siendo una delicia ir a pasear, ir con mis hijos, con mis amigos, a tomar el aperitivo y pasar las mañanas los domingos. Madrid no se puede permitir el lujo de perder algo como el Rastro.

El próximo domingo, ¿a qué locales de El Rastro tendríamos que ir?

Pues mira, hay que ir a Los Caracoles de Amadeo a tomar unos caracoles y unos entresijos, por ejemplo, o unos callos. También al Bar Cruz a tomar unas navajas a la plancha, que las hacen muy ricas y muy baratas, a Casa Revuelta a tomar el taco de bacalao y… a La Paloma a tomar unas gambas a la plancha.

Apuntadísimos. Hace ya cinco años di, por casualidad, con tu blog Horror Vacui a raíz de un artículo tuyo dedicado al gran Paul Naschy. En Horror Vacui hablas de cómics, discos, cintas de terror y vivencias propias. Toda estas figuras de la cultura pop, ¿qué importancia han tenido en la creación de tu personalidad?

Totalmente en toda. Desde pequeño me empezaron fascinando los dibujos animados, empecé a consumir tebeos desde muy joven, con seis o siete años, también revistas de música en cuanto pude, me encantaba el cine de terror de serie B desde muy pequeñín… No sé, siempre la corriente me llevó por el lado menos establecido o menos mainstream del mercado. Entonces, bueno, soy un friki de los discos, de los cómics, de los libros de música, de los juguetes, de las iconografías. De alguna manera, ese es mi universo y, sin duda, hace que sea como soy.

Para terminar, siempre estoy atento a tu hashtag en redes sociales #LeídoYDisfrutado. No sé cómo lees tantísimos libros en tan poco tiempo, pero tus elegidos son para apuntar en la lista de pendientes por leer, siempre propuestas muy originales e interesantes. ¿Qué estás leyendo ahora, Carlos?

(Risas) Pues mira, ahora mismo estoy un poco más sesudo, normalmente leo mucha música y mucha cultura pop, pero ahora estoy leyendo un libro sobre Javier Pradera, que era un personaje de la época de Franco, estuvo metido en toda la lucha antifranquista, en la forja del partido comunista, y es el padre de Máximo Pradera, el presentador. Se llama ‘Javier Pradera o el Poder de la Izquierda’ y es historia viva y pura de España. Quería dar un poco un giro, porque estaba leyendo mucha música. Me gusta muchísimo leer, siempre antes de acostarme leo una hora, en cuanto tengo un hueco en casa, ponerme un disco de fondo y leer para mí es mi máxima satisfacción.