‘El despertar’, una exposición en una escena infinita

Tenemos hasta el 10 de enero de 2021 para disfrutar de ‘El despertar’, la instalación inmersiva creada por el artista Álvaro Urbano en La Casa Encendida

Álvaro Urbano (Madrid, 1983) nos presenta en ‘El Despertar. Una exposición en una escena infinita’ una sola escena, en la que ha llevado a cabo el estudio el Pabellón de los Hexágonos de los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. Su proyecto fue el elegido para ser presentado por primera vez como el Pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958

Tal estructura despuntó por ser innovadora, así como un importante referente de la arquitectura moderna española. A pesar de estar declarado Bien de Interés este edificio se encuentra en ruinoso estado en la Casa de Campo de Madrid.  

‘El despertar’ reanima a un edificio cuya vida parece ya haber expirado. Con una instalación inmersiva compuesta por fragmentos que conforman el cuerpo de un edificio, se reactiva un inmueble olvidado para provocar un pensamiento especulativo sobre su pasado y futuro.

(Cuaderno de sala)

Esta instalación representa el paso del tiempo, el olvido, la caducidad de las cosas. Compuesta por siluetas de ladrillos hechas con metal, plantas, naranjas y colillas hiper realistas. El artista recupera esa estructura hexagonal, base de hierro y parte superior de vidrio. Como si de una flor se tratase. 

Nada más cruzar la puerta, nos trasladaremos a otra dimensión, a otro escenario. En resumen, entramos a otro lugar. Nos envolverá de inmediato una niebla constante y pesada que sube lentamente, así como una ambientación sonora. La iluminación oscila entre el color mostaza, el amarillo, el verde y tonos azulados. Son los colores que predominan al final del día, ¿tal vez se está poniendo el sol? En esta atmósfera lúgubre hay que dejarle un poco de tiempo a nuestros ojos para que se acostumbren y puedan ver con un poco de nitidez.

 

Fotografía: Verónica Imedio.

El ambiente, debido a la niebla, lo percibiremos casi granulado, somo si llevásemos unos filtros en los ojos. Casi seremos capaces de percibirlo con el tacto.

‘El despertar’ puede interpretarse como una llamada de atención a nuestro ritmo de vida sin descanso, nuestro frenesí cotidiano y a la insostenibilidad que reina en nuestro mundo actual. La importancia y esencia de lo que algún día fue este edificio se desvanecen como consecuencia del olvido colectivo y la despreocupación. 

¿Cómo es posible que un Bien de Interés Cultural, esté abandonado a su suerte en la inmensidad de la casa de campo? Grafitis llenan sus paredes, restos de botellones y hasta mapaches. Por eso al final de la sala hay un peluche enorme de un mapache, porque en esta instalación se ha reflejado y recreado el entorno del Pabellón de los Hexágonos.

Como una película sin guion que captura la vida cotidiana, ‘El despertar’ construye una vida paralela de un edificio exhausto para hacer resurgir historias que aparentan estar dormidas.

(Cuaderno de sala)

Más información: La Casa Encendida.