La Cassettería: rebobinar y volver a empezar

Hace ya bastante que decidiste dejar de descargar ‘torrents’ y pasar a engrosar las filas del bando de ‘los buenos’ pagando religiosamente por tu consumo ‘premium’ de música. Disfrutar de acceso legal 24 horas a todo un catálogo inimaginable e inabarcable de canciones de ayer y hoy por menos de 10 euros al mes; sin duda, el sueño de tu yo adolescente de principios de los 2000, que pasó más horas de las que te gustaría reconocer ‘navegando’ por las turbias aguas del mar Emule. Pero, ¿te has preguntado qué pasaría si un buen día cerrasen Spotify, YouTube o BandCamp? ¿A dónde iría toda tu música?

“Cuando la subes a la nube, la música ya no es tuya”, sentencia Luis González, responsable del sello Ciudad Oasis y ahora también de La Cassettería, una nueva tienda y fábrica de cassettes ubicada en el local que antes ocupó una tintorería, a medio camino entre Conde Duque y Malasaña. Y es que la suscripción a las plataformas de streaming nos han proporcionado una falsa sensación de poder, posesión y estatus. ¿Quién quiere ‘piratear’ álbumes cuando puedes conseguirlos por un monto irrisorio e incluso gratis? Ni siquiera necesitas ya un dispositivo físico para acceder a ellos, tan solo un nombre de usuario y una contraseña. Pero no te equivoques, amigo, amiga, amigue, sigues sin ser dueñ@ de esos discos. 

Máquina para la fabricación de cassettes. Foto: Sara Peláez

Quienes nunca tuvimos costumbre de hacer copia de seguridad o de pasar el antivirus de vez en cuando, aprendimos la lección hace tiempo y de la manera más dolorosa: con miles y miles de adolescencias perdidas junto a las fotos irrecuperables de un disco duro estropeado y carcomido por el software malicioso. En el ámbito musical, el último gran recordatorio de esta catastrófica realidad tuvo lugar en 2018, cuando MySpace volvía a nuestras vidas para dar cuenta de que el mundo digital es capaz de lo mejor, pero también de lo peor: el fallo en la migración de los servidores de la red social provocó la pérdida masiva y definitiva de todo el contenido musical de sus usuarios. “Cuando tienes la música en un vinilo o en un máster analógico en casa, vale, también se pueden estropear, les puede pasar cualquier cosa, pero no dependes de un tercero, sino de ti mismo”, comenta González y continúa: “El éxito del formato físico, sobre todo con algunas bandas, parte, además, de intentar poseer una parte de esos grupos, no solo de escuchar su música”.

De este concepto, de recuperar el formato como objeto promocional y de deseo para románticos, melómanos y coleccionistas, nace la idea de La Cassettería. “Quería dar un sentido al producto físico más allá de usarlo para reproducir música; quería algo que fuese ‘chulo’. A lo largo de mi vida he comprado muchos discos; hablo de vinilos, no de CDs. Siempre me han gustado los vinilos y las cassettes, aunque estas últimas han tenido un componente más marginal”.

Sin embargo, una primera investigación de mercado arrojó datos prometedores. Hablamos, de nuevo, del año 2018 y las ventas de ‘cintas’ se habían disparado por primera vez en Reino Unido desde hacía casi una década. La tendencia sigue a la alza: en lo que llevamos de 2020, las compras se han duplicado respecto a todo el ejercicio anterior. Ahí es nada. “Vimos que la cassette estaba en auge. Sellos como Burger Records la estaban usando y lo tomamos como referente en ese sentido. Descubrimos que en España había un nicho de mercado, porque nadie estaba fabricando cintas en nuestro país. Es un poco lo que pasó con el vinilo hasta hace un par de años, cuando abrió la primera fábrica en Vitoria”.

Vista la oportunidad, llegaba el momento de convertir el proyecto en realidad. ¿El primer paso? Encontrar la maquinaria. Hoy en día se pueden grabar cassettes desde casa con una pletina (una a una) o con un duplicador para copiar varias a la vez, pero en La Cassettería querían ser fieles a los procesos originales, de ahí también el primer obstáculo: estas máquinas ya no se fabrican. “Durante año y medio removí cielo y tierra buscándolas. En un momento de desesperación, encontré a un proveedor que compraba y vendía todo tipo de maquinaria industrial de segunda mano. Casualmente, tenía un cliente en Inglaterra que tenía lo que necesitaba guardado en un almacén. Vienen desde allí y nos acaban de llegar”, relata.

La Cassettería. Foto: Sara Peláez

El objetivo final no es solo satisfacer las necesidades de fabricación nacional, sino también crear un punto de encuentro y de reunión en torno a este formato. Actualmente, se encuentran en el proceso de recopilar cassettes de videojuegos y de música de bandas actuales y antiguas de segunda mano, así como haciendo acopio de reproductores para que, en un futuro, los usuarios puedan ir a la tienda a escuchar sus cintas. 

Pese a no haber abierto aún sus puertas de manera oficial, Luis reconoce que ya le están llegando encargos. El perfil de banda es variado: desde grupos emergentes que no pueden pagarse el prensado de un vinilo y quieren algo más barato, hasta otros consagrados que buscan un producto exclusivo que los diferencie.

La inauguración de La Cassettería estaba prevista para el 7 de septiembre, coincidiendo con el Cassette Store Day, pero los retrasos en los envíos y entregas derivados, entre otras cosas, de la irrupción de la pandemia en nuestras vidas, la ha ido dilatando hasta prácticamente un mes después (8 de octubre). 

Foto: Sara Peláez