Entrevista a Guille Mostaza: “Los discos hay que sacarlos en cuanto se terminan, si no los quieres cambiar todo el rato”

Conocí a Guille Mostaza hace diez años, por entonces él cantaba en el dúo Ellos y acababa de publicar ‘Cardiopatía severa’ (2010), mi álbum favorito suyo. He de decir que le conocí antes a él que a su música, fue en unas jornadas de producción musical donde contaba sus experiencias en producciones propias y ajenas, y ya entonces contagiaba una pasión por lo suyo y un amor por la música y el trabajo bien hecho como a pocos artistas oiréis hablar. Luego sus canciones eran auténticos himnos pop. De pop cabrón, en realidad, como Ellos se definían. El tiempo ha pasado, aquel grupo también, y ahora Guille, junto a su pareja Aitana Luis, regenta uno de los estudios de grabación musical referente en el indie nacional: Alamo Shock.

Por supuesto, tampoco ha dejado los escenarios ni de regalarnos brillantes melodías pop, pues este fatídico 2020 publicó junto a Frank Gálvez, su mitad en el grupo Mostaza Gálvez, ‘Desventura‘, un disco sobresaliente que, maldito virus, no ha tenido una gira de presentación que realmente se merecía.

Otra cosa que ha impedido la pandemia es, tal y como la última vez que nos vimos, tomar unas cervezas en el Picnic de Malasaña y hablar sobre sus últimos trabajos, el por qué decidió cambiar el centro de Madrid por El Álamo y no pocas curiosidades sobre su interesante vida y milagros. Aun así, a distancia, nos ha quedado una charla bien maja:

Lo primero, espero que estés bien, tanto tú como los tuyos, tras el confinamiento y este verano tan atípico. Te quería preguntar, ¿ha afectado mucho la pandemia a tu trabajo estos meses?

Hola, Albert, gracias por preguntar. De momento todo bien, en nuestra familia o amigos no ha habido ningún afectado y estamos teniendo muchas precauciones. Contagiarnos de Covid, en el mejor de los casos, nos trastocaría mucho la agenda del estudio así que andamos con mucho ojo con el tema. A nivel laboral la pandemia ha tenido un efecto positivo y negativo. Negativo en cuanto a que se han reducido las sesiones presenciales, y a mí algo que me gusta mucho es tener la casa llena de gente, de artistas con los que reír y conversar, echo de menos esa interacción tan humana y tan importante a la hora de producir discos. Lo bueno es que nos está llegando muchísimo trabajo online, muchos grupos nos piden que produzcamos, mezclemos o mastericemos sus canciones a distancia. Es curioso porque veo que otros estudios se están adaptando a esta manera de trabajar pero es algo que veníamos haciendo desde que abrimos, en el año 2013. De hecho nuestro primer trabajo en Alamo Shock fue mezclar ‘Colinas Bermejas’, el disco de Grupos de Expertos Solynieve, que viven en Granada y lo hicimos todo a través de internet. Quedaron muy contentos y fue un buen pistoletazo de salida para esta nueva temporada de nuestras vidas. Por otro lado, mucha gente se está animando a grabar singles en vez de discos, no nos da tantas ganancias a nivel económico pero permite más rotación de artistas que quedan contentos y que a su vez nos traen a otro artistas y grupos. Y para mí lo más importante es que la gente que nos contrata quede contenta con el trabajo. Se puede decir que el balance, viendo los tiempos que corren, es más que positivo.

Justo al comienzo del confinamiento se publicó ‘Desventura’, tu segundo disco con Mostaza Gálvez. Un disco diferente al primero que a mí personalmente me recuerda más a trabajos tuyos previos. Aunque no se ha podido presentar en directo, ¿qué tal ha sido la acogida del disco?

Ha sido muy extraño porque lo hemos editado el 27 de marzo, en pleno inicio de confinamiento. Era la fecha que teníamos planeada antes de que esto llegase y decidimos respetarla. En Subterfuge Records se nos planteó la posibilidad de retrasarla pero imaginábamos que esto iba a ir para largo y que no estaba claro que la situación fuese a cambiar, así que al final ambas partes decidimos que adelante. Además soy muy de la teoría de que los discos cuando se terminan hay que sacarlos a la calle lo antes posible. Más que otra cosa porque si no nunca los acabarías y querrías repasarlo todo. Así que la recepción ha sido muy buena, mucha gente está apreciando la calidad y cantidad de trabajo invertido en él y todas las críticas están siendo muy buenas. Pero claro, no hay gira de presentación ni nada similar lo que lo convierte en el lanzamiento más extraño de toda mi carrera. Con diferencia. Lo curioso es que de todos los discos que he hecho con grupos míos puede que sea mi favorito, tiene algo especial. Tanto yo como mi mitad en el grupo, Frank, estamos especialmente orgullosos de él.

Hace ya unos años decidiste poner distancia y mudarte fuera de la capital, no muy lejos, a El Álamo, y allí montar tu propio estudio de grabación, Alamo Shock. Ahora, ¿en qué has ganado al irte de la ciudad al campo? ¿A qué se debió esa decisión?

A varias cosas. Por un lado estaba harto de invertir todo lo que ganaba en el alquiler de un piso en el que no podía hacer música porque el vecino aporreaba -con razón- las paredes. Llegó un punto en que por no molestar no podía ni tocar una guitarra acústica. Como músico también me afectaba a la hora de los ensayos, teníamos un local que alquilábamos por meses que era una sangría para el bolsillo de un artista independiente. Luego a mi faceta de productor le venía mal ya que cuando alguien me contrataba para producir su disco y tenía que alquilar un estudio de grabación al que tardaba días en cogerle el truco, saber en qué sitio de la habitación situar la batería para conseguir un buen sonido o la pared que mejor suena para grabar voces, o cómo están las cosas enchufadas en ese sitio en concreto, qué equipo tienen y si me gusta… y eso era tiempo que se perdía y que encarecía el proceso, por eso me costaba más producir discos que ahora. También cada vez estaba menos de acuerdo con el sistema que rige las ciudades, especialmente Madrid, cómo se está criminalizando tanto el ocio nocturno como la música en directo -iba a decir “estaba” pero ahora esto está aún peor- así que decidí poner tierra por medio e irme con mi novia a empezar una nueva aventura en el campo, respirando aire limpio, haciendo la compra con precios sensatos y comiendo producto fresco local. El cambio ha sido brutal y ahora pienso cómo aguanté tanto en aquel piso. Siempre recomiendo a todos mis amigos que trabajan en Madrid y tienen profesiones que les permitan desplazarse que lo hagan. La casa donde vivo nos sale al mismo precio que aquel piso y la calidad de vida es directamente otro nivel. Lo mejor de todo es que parece que me he ido a vivir a tropemil kilómetros y siempre que viene gente del centro me dicen sorprendidos que han tardado veinte minutos en llegar. Cuando vives en la ciudad todo parece que está lejos, las grandes capitales te atrapan y te hacen creer que no hay nada más allá. Si lográsemos descentralizar a la población y repoblar pequeñas ciudades y pueblos de este país se crearía un entramado socioeconómico mucho más sostenible y sensato. Además la descentralización del poder es algo que vendría muy bien. La masificación es uno de los mayores cánceres de la sociedad en la que vivimos.

¿Qué echas de menos de Madrid centro? ¿Algún sitio en particular?

Pues no demasiado, la verdad, ya que mis amigos vienen a verme a menudo, que es lo único que me ataba a la ciudad. Sí echo de menos las noches en el Picnic, en Casa Filete, en el Ochoymedio, en el Pavón, tomarme algo en Casa Labra antes de ir al Costello, al Sol o al Wurlitzer… Pero tampoco tanto ya que siempre que puedo me hago una escapada por ahí. Lo bueno es que ahora lo disfruto más, antes salía por sistema, y ahora salgo a disfrutar, y siempre que vuelvo a casa lo hago con buen sabor de boca y ganas de repetir.

Vuestro estudio se ha convertido en todo un referente y, viendo vuestras redes sociales, la actividad no para nunca y se ve que le ponéis mucho amor a todo lo que hacéis. ¿Cuál es el secreto de Alamo Shock?

Yo creo que precisamente es ese, ponerle mucho amor. Yo antes de tener Alamo Shock he pagado muchos estudios, tanto para grabar cosas mías como para producir a otros artistas, podría hacer un listado de todo lo que he visto y no me gusta fácilmente que bien se podría resumir en uno: las ganas de ganar dinero deprisa sin poner cariño a lo que haces. No todo es un drama, claro, también he contratado estudios donde he hecho muy buenos amigos, los mismos que vienen a visitarme a menudo. Volviendo al tema, creo que nos esforzamos mucho en que las experiencias sean memorables, en lograr un buen trabajo, que la gente que viene vuelva a casa con su disco cargado de buenas experiencias, buen sonido y buena cocina, que eso también ayuda. Cuando haces las cosas bien lo único que consigues es sumar. Además, la música es algo superior, algo que dejamos claro es que aquí no manda el ego de nadie, manda la música, y ese es muy buen ejercicio para trabajar a favor de un bien común. Lo mejor es que la gente lo valora y eso hace que tengamos lista de espera. Personalmente te confieso que nunca pensé que nos fuese a ir tan bien, estamos muy contentos y pensando nuevas maneras de mejorar el estudio, el sonido y las instalaciones constantemente. Y aprendiendo, siempre aprendiendo.

Hace años tenías un blog llamado ‘No paro en casa’, ahora quizás estás más en casa que nunca, entre el trabajo del estudio y, claro, estos meses de encierro. ¿Qué tal has llevado el pasar de girar con tus grupos a dedicarte prácticamente a tiempo completo a la producción musical?

Muy bien. Siendo sincero, la vida de escenario nunca me llamó demasiado. Sí, he estado veinticinco años dando conciertos, y los que me quedan, hace mucho que perdí la cuenta de cuántos he hecho, y siempre lo he hecho lo mejor que he sabido, he tenido muy buenas experiencias pero nada similar a estar en un estudio creando canciones, para mí eso es lo mejor. Es pura magia. De hecho lo de ser artista fue un poco por accidente, tras estudiar sonido y electrónica y no encontrar trabajo me puse a escribir canciones y por ahí sonó la flauta, mucho antes de lo que yo imaginaba, así que aprendí a grabar discos grabando primero mi propia música. Hice de cobaya humana para mí mismo. Mis padres aún no se acaban de creer que haya acabado trabajando de lo que estudié, algo que hace muchos años tenía cierta lógica pero que hoy en día es bastante difícil. Diría que tengo suerte pero lo cierto es que me dejo la piel en esto, me encanta mi trabajo y trabajo bastante duro.

En tu biografía de Wikipedia, que estando tan detallada intuyo que sea bastante verídica, que un disco como ‘Pet Sounds’ de The Beach Boys te marca especialmente. Pero sé también de tu adoración por las composiciones de los suecos ABBA. ¿Qué suponen estos dos grupos para tu formación musical y a nivel personal?

Mi biografía de Wikipedia es bastante escasa, y sí, totalmente cierta, aunque dan ganas de ampliarla. He tenido una vida bastante curiosa hasta el punto de ser tan loco todo que parece mentira. Menos mal que tengo alguna foto y mis padres viven para dar fe de que eso, y más, así que es cierto. Fue una vida algo solitaria y una infancia difícil porque me pasé media vida dando vueltas por el mundo sin residencia fija, pero eso me ayudó a no aburrirme nunca y a desarrollar una curiosidad por las cosas que me ayuda cada día. Por otro lado es interesante lo de ‘Pet Sounds’, es un disco que me gustó especialmente, pero tampoco lo definiría como el disco de mi vida. Pero me encanta, me enseñó a valorar la producción, a buscar sentido a un conjunto de canciones y darles un hilo argumental, tanto a nivel lírico como compositivo o sonoro. Si hay que elegir uno sería ‘The Visitors’, de Abba. Abba para mí son un grupo de diez. Mucha gente se queda con los singles luminosos y su estética de la era disco, pero en este disco que te menciono no hay nada de eso. Me gustan especialmente porque escribían sus propias canciones y se autoproducían, hasta las grababan y mezclaban, eran un grupo muy completo, mucho más que unos Beatles, por ejemplo, que también me encantan, ojo. En los tiempos actuales que rigen la música comercial eso no pasa, se ensalzan figuras de gente que canta pero que no sabe tocar ningún instrumento, ni escribir una canción, ni mucho menos producirse, que yo que he estado en todas las fases, creo que es lo mas difícil de todo. Es todo un poco fachada, al contrario que este grupo, que por cierto también cuidaba mucho su estética. Me han enseñado muchísimo, y los tengo como dioses. Hay más en mi altar, claro, pero creo que esta son los que más tiempo llevan ahí.

La lista de bandas y artistas que han pasado por Alamo Shock es interminable, pero, ¿ha habido alguno con el que te haya hecho especial ilusión trabajar?

No sabría con cuál quedarme. Supongo que es como ser padre de una familia numerosa y tener que decidir cuál es tu hijo favorito. Hay discos de los que estoy especialmente orgulloso, aparecer en ‘Los planetas contra la ley de la gravedad’ me marcó mucho porque fue de mis primeros trabajos para otros, y disfruté especialmente haciendo ‘Nuevas Épocas’, de Soledad Vélez, o ‘No Podemos Volver a Casa’ de Mirafiori, o ‘La Deriva Sentimental’ de Parade, o el ‘Voces’ de El Último Vecino. En general, con la gente que más disfruto es la que se deja llevar por la música en sí, que viene a jugar sin prejuicios ni normas predeterminadas por modas, como coger un coche e irte sin mapa por carreteras que no conoces y disfrutando cada paisaje. Así lo veo yo. También he disfrutado mucho trabajando con grupos como Miss Caffeína o Izal, gente que tiene tablas y que desde el primer momento se pone en tus manos sin cuestionarte nada. Siempre que alguien deposita su fe en mí para que produzca, mezcle o masterice su disco me hace mucha ilusión, quizás por eso, por la confianza que me dan y la apuesta que hacen por nuestro estudio. Las canciones son sagradas y hay que tratarlas con el respeto que se merecen y la gente que acude a mí sabe que para mí la música es Dios.

Hace unos días, en tus reflexiones en el muro de Facebook que de vez en cuando nos regalas, enumeraste tus 50 consejos que pueden ayudarte en cuanto a producción musical. Me los he leído todos y pienso que algunos pueden servirte aun sin dedicarte a la música, pero ¿cuál te gustaría que te hubieran dado a ti cuando empezaste?

Sí, esta guía resume las brasas que le doy a la gente que viene, soy muy conversador ya que para producir un disco hay que conocer a la persona con la que se trabaja. No puedes ponerte a hacer un disco callado y yendo a piñón fijo, todo esto es muy colaborativo. Algunos artistas -sobre todo los más jóvenes- entran con recelo, como si yo fuese a estropearles las canciones. Me paso horas intentando hacerles entender que en este proceso hay que desnudarse a nivel creativo y empezar desde la honestidad. Soy muy pesado con alguna gente hasta que les hago entender ciertos conceptos que a mí me resultan básicos. Y muchas de estas cosas me hubiese gustado que alguien con sensatez y tranquilidad, me las hubiese explicado. Me habría ahorrado muchos disgustos y frustraciones. Así que, respondiendo a tu pregunta, me gustaría que me hubiesen dado todos los consejos, ya que no hay ninguno que no considere importante. Yo tuve que aprenderlo un poco todo a golpe de acierto y error, ha habido cosas que he tenido que aprender tarde y mal porque no había más remedio. Y no hablo del aspecto técnico, eso me lo enseñaron más o menos cuando estudié sonido, me refiero al factor humano, que es una cosa que en muchos de los estudios en los que he estado no tienen en cuenta.

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Más de una vez has dejado caer que, quién sabe, quizás en un futuro te aventures a lanzar un proyecto musical en solitario. ¿Has vuelto a pensar en ello?

Sí, de hecho tengo varias canciones acabadas y grabadas, pero quiero esperar a tener más. Lo malo, y bueno, es que tengo lista de espera en el estudio y se me hace difícil encontrar un hueco para seguir acabándolas de producir y dejar bien acabadas. No me gustaría sacar algo a medio cocinar. No tengo prisa por ello y sinceramente tampoco es que sea lo que más quiera, emprender una carrera en solitario me obligaría otra vez a tener que ponerme en carretera, volver a los ensayos, a las gestiones burocráticas, a contratar músicos y enseñarles a tocar cada arreglo, a las pruebas de sonido, a salas que no suenan como me gustaría, a comer mal y dormir peor… No sé si se nota que como te he dicho no me apasiona el mundo del directo. Así que tranquilamente, no abandono la idea y tengo varias propuestas discográficas para sacarlo adelante. Pero eso, no tengo prisa. Lo bueno es que he descubierto que ahora escribir canciones me cuesta menos que nunca, antes sufría mucho con el proceso y ahora lo disfruto más. Debo tener unas veinte bocetadas, aunque seguro que cuando las escuche dentro de unos meses decida tirarlas a la basura y empezar unas nuevas ¿Ves como los discos hay que sacarlos en cuanto se terminan si no los quieres cambiar todo el rato? Una vez más aquí me tienes preso de mis propias palabras y dando testimonio de que mis consejos son absolutamente ciertos.

Una de las sorpresas del verano nos la has dado desvelando todo el caso Chayo Mohedano, que te entrevistaron hasta en Telecinco y tu nombre salió cual detective de investigación. A ver, la verdad es que saltaba a la vista que no era un homenaje a Depeche Mode precisamente… ¿Cómo viviste esos días de fama?

Bueno, fue gracioso, me tocó un poco sin quererlo y me lo tomé a risa. Luego me llamaron varias veces más para seguir con el rollo, pero les dije muy amablemente que lo mío es la música, no el mundo de la prensa rosa, y que no quería entrar en valoraciones personales acerca de que si Chayo es tal o cual. Lo que sí contesté es otra entrevista que también me hizo Socialité acerca de qué me parecía el nuevo single de Chayo. “Fresquito”, contesté. Pero vaya, que anecdótico, poco más. Eso sí, me trataron excelentemente y me hicieron una promoción increíble, me llamaron amigos y familiares que no daban crédito. Fue muy divertido.

Y, para terminar, ¿puedes adelantarnos quiénes serán los próximos invitados de Alamo Shock?

Estoy acabando lo nuevo de El Último Vecino, y ahora toca que vayan llegando Algora, Molina Molina, Miss Caffeína, Raúl Querido, La Prohibida, Astrogirl, Gasca, Betacam, Babi, La Estrella de David, Caseti, Major Peach, Victoria Ford, Calivvla, Cosmen, Biuti Bambú, Carla F. Benedicto, Mental Pie… Y todo esto sólo en lo que queda de 2020. Tenemos ya varias reservas para 2021 que os iremos desgranando en el Instagram de Alamo Shock.