Entrevista a Axel Pi (Sidonie): “En Madrid le pasan cosas al grupo únicas, inexplicables e incomparables con otras ciudades”

Siempre que Sidonie anuncian nueva música, hay que escucharla con ojos atentos, pues nunca es algo parecido a lo que estemos acostumbrados, la sorpresa está asegurada. En este caso, la sorpresa ha sido doble. Pues a comienzos de este año dijeron que no sólo en 2020 tendríamos nuevo disco, sino también el debut literario de Marc Ros, vocalista de la banda, y que el disco sería la banda sonora de la novela. Vila-Matas lo ha definido como “literatura en expensión”, casi nada. Pasaron los meses, el confinamiento, leímos su novela, la disfrutamos mucho, y ahora, al fin, este mes hemos podido escuchar las canciones de ‘El Regreso de Abba’, el nuevo disco de Sidonie.

Un viaje sonoro que casa a la perfección con momentos de la novela, pues comparte protagonistas, Abba, Hugo y Domènech, y trama. También es un viaje a través de la historia del propio grupo, formado hace más de veinte años, donde la psicodelia, el pop, el rock, incluso la electrónica, y ahora los ritmos latinos, forman parte de su identidad.

Tenía muchas ganas de hablar con ellos, especialmente con Axel Pi, batería del grupo, y qué gusto, charlar con él siempre es una auténtica delicia, para conocer de primera mano cómo fue el proceso de hacer esta maravilla de álbum doble en tiempos de pandemia, su relación con Madrid y una de sus facetas menos conocidas, como pinchadiscos.

Lo primero, quería felicitarte. Me parece una maravilla de disco, hecho con un cariño brutal y que se complementa a la perfección con la novela de Marc. Es un disco doble, al menos en vinilo, conceptual, muy variado, pero aun así, sintetiza totalmente la esencia del grupo. Sé que os están llegando unas críticas buenísimas. Para vosotros, ¿este es el mejor disco de Sidonie?

Buah es que… no te puedes imaginar, Alberto, lo contentos que estamos. Han sido meses de trabajo muy duro. El proyecto que va de la mano a una novela, a una gira, a un disco, a un todo. Pero lo cierto es que llegado el momento en que lo hemos sacado nos hemos dado cuenta que, realmente, se ha sabido lo que queríamos contar acerca de este proyecto conceptual, en el que, evidentemente, no puede pasar desapercibido el que el nacimiento de todo está en una novela escrita por Marc. Nos encanta leer que se ha conectado con esto y que ha existido un diálogo entre la literatura y la música, tal y como pretendíamos. De verdad que, hasta finales de la grabación, cuando estábamos con las fusiones entre canciones, nos dimos cuenta que realmente existía tal detalle, nos miramos y dijimos “chicos, chicos, parece que sí”, que hay este diálogo entre novela y disco, qué guay, ¿no? Y eso no significa que queramos que la gente escuche para entender la novela, o al revés, ni mucho menos, pero nosotros sí que necesitábamos que existiese tal diálogo. El hecho de que al enseñarlo a la gente, hablen de este diálogo nos parece increíble, y si además nos dicen, como tú nos has dicho, que es un disco maravilloso, incluso otros dicen que es una obra de arte, o cosas tan increíbles… Pues joder, Alberto, nos deja más satisfechos. Porque no puedes imaginarte el curro que hay, y añádele a este curro el estar grabando como estábamos grabando a mediados de marzo pensando “buah tío, es que nos salimos”. De verdad, hubo un momento en que yo mismo dije “hostia, joes”, nosotros nos llamamos Joe, “hostia, joes, ¡esto no hay quien lo pare!”. Y, me cago en la hostia, se paró, pero bien parado (risas). Se paró, y nosotros ya teníamos en la cabeza, incluso ya habíamos adelantado lo que iba a ser ‘El Regreso de Abba’, pero pensamos que, a pesar de los días de pandemia y de confinamiento, íbamos a estrenar el primer single. Luego existía la dificultad de terminar la grabación y, además, mantenerse en contacto y conexión con nuestro público hasta el final, el 2 de octubre, que es cuando salió el disco, esa primera información que dimos sacando Me llamo Abba como primer single y editando en formato ebook la novela de Marc, que luego se editaría en físico. Joder, ha habido mucho esfuerzo, no solamente en la grabación, sino también en elaborar un mensaje y un discurso, pero sin cansar a quienes tenían ganas de saber de nosotros. Ha sido duro, pero, como dice el tópico, el esfuerzo ha merecido la pena.

Te diré que incluso, hace unos días, el mismísimo Andrés Calamaro dijo en Twitter que le dais envidia y alegría, y se confesó fan vuestro. ¿Cómo se asimila eso?

Sí, mira, no sólo vi los elogios que estos días Calamaro nos había regalado, entre ellos el que dices, pues el hilo empezó cuando él confesó que quería reencarnarse en Sidonie. Tú imagínate (risas). Ya viste cómo respondimos, Calamaro está a un nivel como Dylan y tantos iconos y referentes, está en nuestros acordes, en nuestra actitud, en la forma de vivir la música, incluso hasta en nuestros peinados. Calamaro está ahí y su opinión, evidentemente, es importante. Y, fíjate, coincidió casi en una hora y media, hacía poco que se había editado el disco, creo que era un martes o un miércoles, no me acuerdo, coincidió estos elogios de Calamaro con un mensaje que nos envió, precioso, Ariel Rot, acerca del disco, y después, también en Twitter, los elogios de Mikel Erentxun. En ese momento estábamos cenando, estábamos en Madrid porque habíamos grabado el Late Motiv con Andreu Buenafuente, y hablábamos “¿habéis visto lo que dice Calamaro? Qué guay, y mira, Erentxun”… Y de golpe estábamos los tres imaginándonos que veintitrés años atrás, cuando empezó todo, si nos hubiesen dicho que un día, en hora u hora y media, íbamos a recibir tales elogios de músicos tan importantes como Ariel Rot, Calamaro y Erentxun. ¿En una hora? Imagínate en ese momento la ilusión que nos hizo. Y de golpe, rubrica esto con un mensaje de WhatsApp de las Ginebras, que sabes que tenemos muy buena relación con ellas. Y lo bonito es que en ese tiempo no sólo estábamos hablando de estos iconos imprescindibles para la historia del rock en este país, sino que, de golpe, se añadía el mensaje de alguien que es presente y futuro del rock en este país, como son las Ginebras. Fue muy bonito en ese momento darnos cuenta de lo que estaba pasando y a quién le estaba llegando el disco, a alguien como ellas y alguien como ellos. Fue muy espectacular. Y he de decir que no solo estaba pendiente de lo que pudiera decir el mismísimo Calamaro, sino también estoy pendiente de lo que dijiste tú al responder a Sara [Sara Navas, periodista de El País] diciéndole que hoy te tocaba entrevista con nosotros. Y que ella decía que era un placer escuchar una entrevista con alguien como nosotros, que hablamos mucho, porque no le gusta su voz cuando se oye grabada.

Sí, es algo que suele pasar mucho, es un suplicio oír tu voz grabada a la hora de transcribir entrevistas. Y Sara fue compañera mía de clase en la universidad, hay muy buena amistad.

(Risas) Sí, os entiendo. Ya me imaginé que teníais relación, y un placer, tío, la entrevista con ella, que es increíble, y hoy hablar también contigo.

Allá por mayo fue cuando leí la novela de Marc y creo que me alegro de haber leído antes el libro que escuchado el disco, pues ahora hay canciones que me casan a la perfección con ciertos momentos del libro o que los ilustran a la perfección. ¿Qué es lo primero que pensaste al leer la novela?

Yo no puedo comparar la experiencia que tuve al leer la novela de Marc con la que pude tener con ninguna lectura de ninguna novela a lo largo de mi vida. Te puedes imaginar, aparte de intentar ser objetivo, evidentemente, porque cuando la estábamos leyendo lo hacía con una actitud que tenía que ver con generar una opinión que después pudiese ayudar, o no, a Marc en ese proceso. Porque nosotros tuvimos el privilegio, y para eso estamos, de ser los primeros lectores y, por lo tanto, compartir con él nuestra opinión. He intentando ser objetivo, y lo fui, pero cuando me emocionaba, y me emocioné especialmente a partir del momento en que se desvela lo que hay detrás de los personajes y logran conectar entre ellos, descubres qué hay detrás de Hugo y en lo que se está convirtiendo, lo que está suponiendo querer y amar a Abba y a Domènech… La emoción que sentí fue muy bestia porque no solo me estaba emocionando por lo que me provocaban los personajes, sino me emocionaba por el hecho de que Marc me estuviese emocionando. Evidentemente, yo deseaba que me gustase la novela, que me gustó y, efectivamente, es buenísima, tú la estás leyendo deseando que te guste, pero, cuando de pronto te pilla por sorpresa y te emocionas mucho en un momento, es como “guau, qué guay”. Es que me están emocionando las palabras de mi amigo Marc, que es quien ha escrito esto, y, además, acerca de un proyecto, del cual formo y formaré parte, de forma muy bonita también. Fue una lectura excepcional. Única, no la puedo comparar con nada de lo que he podido leer, está claro.

Cuando hablé con él en junio para otra publicación donde escribo me comentó que tú le diste muy buenos consejos y lo leíste tomando apuntes. ¿Cómo le viste a él en su faceta de escritor?

Somos amigos, aparte de ser compañeros de un trabajo tan bonito, como es el formar parte de un grupo, y para eso estábamos. Evidentemente, la leí con todo el deseo de que pudiese apuntar y pudiese compartir con él y poderle ayudar, y ojalá sirviera de ayuda lo que pudiera aportar. Nadie mejor que él si le fue de ayuda o no, yo hice lo que creí que tenía que hacer. Siempre lo decimos Jes y yo cuando nos preguntan por el momento en el que Marc nos contó que estaba escribiendo una novela, y hace mucho tiempo que pensábamos, o sabíamos, que Marc tenía que escribir una novela y cuando lo hiciese, a pesar de la dificultad, iba a ser buena y le iba a enriquecer mucho. Cuando nos dijo “estoy en ello”, me supuso una alegría, tío, porque significó que había dado el valiente paso de enfrentarse a la escritura de una novela. Eso no lo pueden decir muchas personas que tengan inquietud en la escritura, él tenía y, además, fue lo suficientemente valiente como para hacerlo.

Además, sus canciones son muy narrativas. Hay canciones que son como pequeños relatos, y éste es un disco contando la misma historia.

Claro, por eso sabíamos y teníamos la súper corazonada de que cuando escribiese y se pusiese a contar historias, más allá de los márgenes que te dicta una melodía, iba a ser bueno. Lo bonito es que hablemos de un caso de un miembro de un grupo, en este caso el cantante, escribe una novela, y en vez de que sea, lo lógico y comprensible, un proceso más personal e individualista, Marc lo haya compartido en algo grupal del que hayamos formado parte, y eso es muy guay y creo que dice muchas cosas de lo que es este grupo y lo que es esta relación entre Jesús, Marc y yo.

Ya entonces me adelantó que en este disco iba a estar la primera versión de Sidonie: Gracias a la vida. En el libro suenan otros temas, ya sea de fondo, como cantados por sus protagonistas, puede ser el caso de What’s going on? de Marvin Gaye, pero que os hayáis decantado por esta ha sido toda una sorpresa. ¿Qué le pareció a Miri, la hermana de Marc, volver a poner su voz y, encima, en este clásico?

Pues mira, te voy a contar el motivo por el que esta versión está en el disco. Como tú bien dices, en la novela hay un montón de referencias musicales, hay un montón de canciones que, evidentemente, planeaban por encima de nuestras cabezas a la hora de ser convertidas en versión, pero, de pronto, todo apuntaba, en una bonita forma de rubricar nuestra apuesta por acercarnos a Latinoamérica podía ser el de versionar un clásico de la cultura musical latina. Eso estaba ahí, pero te aseguro que no teníamos claro qué canción versionar. Empezó el año 2020, el maravilloso 2020, y yo recibí un mensaje el 8 de enero de un muy buen amigo mío, que es Matías Krahn, un pintor chileno afincado en Barcelona, que me felicitaba el año y que compartía conmigo el hecho de que sabía que estábamos en pleno proceso de grabación. Entonces aprovechó para decirme “acuérdate, Axel, que algún día tenéis que grabar Gracias a la vida de Violeta Parra”. Y me dijo el “acuérdate” porque él hace unos años en una sesión, o viaje, de ayahuasca él asegura que vio y conversó con mi padre, que está muerto desde hace ya once años, y que en esta conversación con él, al cual él no conocía, mi padre le dijo que nosotros teníamos que grabar algún día Gracias a la vida. Él me lo dijo el día después de tal sesión, pero en ese momento estábamos en plena gira de ‘El Peor Grupo del Mundo’ y no hubo momento así a corto plazo para grabarla, pero quedó ahí como mensaje. Y en este 2020, Matías coge y me recuerda el mensaje que le dio mi padre para que nos dijese a nosotros que algún día teníamos que grabar esta canción. Me dice, además, “hacedlo este 2020 porque va a ser pura medicina. Además, para cuando lo hagáis, ya tengo la tapa”. Él llama “tapa” a la portada. Y me enseña una foto hecha desde su estudio, en el que hay la obra del árbol que luego sería la portada del disco. Cuando pasa esto, me quedo helado. Llamo a Jes y a Marc, quedamos en el local y comparto con ellos la conversación con Matías, al cual ellos conocían, no personalmente, pero sabían de él. Cuando les comparto esto, de inmediato sabemos los tres que vamos a grabar Gracias a la vida, que esta imagen de este cuadro increíble no solo será la portada de la canción, sino que va a ser la portada del disco, porque además en ese momento estábamos buscando como locos la imagen para la portada y no había forma de encontrarla, y de golpe nos llegó de esta forma tan maravillosa. Fíjate, Alberto, que en un mensaje de Feliz Año Nuevo no solo me reencontré con Matías, al que hacía tiempo que no hablaba, sino que sobre esos mensajes supimos que la canción que la canción que íbamos a grabar sería Gracias a la vida y que, por fin, teníamos una portada maravillosa.

Foto: Mónica Figueras

Muy relacionado con esto, la influencia de los ritmos latinos está muy presente en el disco, desde la propia portada a canciones como Mi guerra. ¿Cómo fue vuestra primera aventura por Latinoamérica?

Claro, y fíjate que después de tantos años destacando nuestra influencia anglosajona, de golpe ha ido pasando que nos hemos ido interesando por la salsa, por la cumbia… Y eso pasó así hasta que, además, nos vamos de gira por Colombia, tocamos en Medellín, y cuando volvemos de allí, en el mes de noviembre, volvemos ya alucinados y sabiendo que en el disco va a haber mucho de Latinoamérica. Sabiendo eso, entendimos que iba a tener mucho peso y la portada tenía que reflejar esta conexión. No solo la portada tenía que hablar del Mediterráneo, de Barcelona y de Cadaqués, como habla la novela, sino que también tenía que ser un puente muy orgánico y muy fácil de ver entre estos sitios y Latinoamérica. Por eso la imagen de este árbol significa y simboliza justamente esas ramificaciones, hecho ni más ni menos que por un pintor chileno, con esa influencia clara de Antonio Miró, pero a la vez también de la cultura andina, vimos claro que eso iba a representar totalmente lo que había en el disco. Así como antes decías que parece un recorrido por toda la historia de Sidonie, porque vuelve el sitar, están las cosas que forman parte del inicio del grupo, también de la última etapa.

Incluso a mí canciones como Abba y Mathieu me recuerdan mucho a ‘Costa Azul’.

Totalmente, exacto. Es decir, no sólo primeros discos, más psicodélicos en inglés, que también discos de la mitad de nuestra carrera. Pues fíjate que la apuesta estilística acerca de Latinoamérica nunca había existido. Y, sin quererlo ni buscarlo, si lo escuchas, hay un recorrido por toda la historia o carrera del grupo, a nivel estilístico, y luego ahí está la gran nueva apuesta, que es la de la búsqueda del sonido latinoamericano.

Se podría decir que Cadaqués es el cuarto protagonista de la novela y del disco. ¿Qué simboliza para vosotros esta localidad de la costa catalana?

Simboliza muchas cosas, porque Cadaqués es bálsamo inspiracional para el grupo. Lo fue desde que nos formamos. Muchas veces cuento que justo no hacía ni un año que el grupo estaba formado y, cuando nos estábamos conociendo, Marc y yo tuvimos una pequeña discusión, pero que en ese momento estaba magnificada y que necesitaba ser resulta. La forma que tuvimos de resolverla fue decidir que cogíamos el coche y nos íbamos a Cadaqués a pasar el fin de semana juntos. Nunca antes habíamos estado juntos en Cadaqués, pero fue el sitio al que decidimos acudir para arreglar lo nuestro. En el trayecto hacia Cadaqués, todo lo que teníamos que hablar lo hablamos, lo resolvimos, y luego nos quedaba un fin de semana maravilloso para disfrutarlo. Ya en ese momento Cadaqués fue importante para nosotros. Lo ha sido también cuando conocimos a Jes, y él, que nunca había estado en Cadaqués, vino con nosotros y estuvimos juntos disfrutando de este maravilloso pueblo del Mediterráneo y lo ha sido en muchísimas ocasiones, hasta el hecho de ser, sin duda, parte de este Triángulo de las Bermudas que contamos que forman Cadaqués, Ciutadella de Menorca y Barcelona.

¿Y Madrid? Dado que Verbena nace como una revista cultural madrileña, chulapa, te quería preguntar por vuestra relación con nuestra ciudad.

Pues mira, tío, nosotros nos damos cuenta que somos un grupo que será capaz de contar cosas el día en que nos atrevemos a dar un concierto en la sala El Sol de Madrid, después de haber dado muchos conciertos por Barcelona y Cataluña, nos decidimos con el primer EP a ir a tocar a Madrid y cometemos la alevosía y valentía de no poner entradas anticipadas, ir todo a taquilla el mismo día, pensando que a lo mejor nos encontraríamos allí a diez personas, pero que esas diez personas fliparán con lo que van a ver. Cuando llegamos a la sala El Sol, en ese mes de otoño del 2000, vemos una cola impresionante para entrar y dijimos “vale, tío, esto es muy guay”. Después de ese concierto, bajamos al camerino mítico de sala El Sol, nos miramos con nuestro técnico, que era Robert Castellanos, actual bajista de Bunbury, y nos dice “¡lo tenemos, hemos hecho Madrid!”. Ese fue el momento en que nos dimos cuenta que Madrid iba a ser muy importante para nosotros, y así lo ha sido siempre. Es indudable, Alberto, que a pesar de que tenemos mucha suerte y en toda la Península nos sentimos queridos, pero en Madrid le pasan cosas al grupo únicas, inexplicables e incomparables con otras ciudades.

Esto es muy de radio, pero como en esta ciudad se os quiere mucho, le he pedido a varios amigos en común, madrileños de adopción o de nacimiento, que me dejaran una pregunta divertida para ti. ¿Estás listo?

Estoy preparado (risas).

Empezamos con Virginia Díaz, locutora de Radio 3, del programa 180 grados, programa que hasta aparece en la novela. Virginia te pregunta, ¿qué recuerdas de las noches del Wild Thing?

(Risas) Joder, tío, el Wild Thing… Las primeras visitas a Madrid, concretamente este concierto del que te hablaba, fue terminar y nos fuimos al Wild Thing. Fue una época en que todo lo que hacíamos en Madrid terminaba en el Wild Thing. Y todo lo que hacíamos en Madrid por la mañana, del día siguiente, empezaba en el Wild Thing. Con lo cual, ¿qué pasa, tío? Que en una mítica ocasión que teníamos un programa por la mañana con actuación en directo en Radio 3 no se nos ocurre más que la brillante idea de salir en el Wild Thing y liarla hasta tal punto de que se nos hace la hora de ir al programa. Saliendo de ahí sin dormir, cogimos la furgoneta, nos fuimos a los estudios y… bueno (risas). ¡Habría que escuchar esa actuación! Pero bueno, ¡normal! Un grupo que teníamos ganas de darle mil bocados a toda la vida relacionada con el formato de grupo de rock y no dejábamos ni un segundo sin ser exprimido. Luego, evidentemente, pasa el tiempo, te profesionalizas y sabes que antes de ciertas actuaciones y ciertos momentos, más vale descansar un poco. Por aquel entonces, la inquietud, la frescura y la insensatez te hace vivirlo todo, a pesar de equivocarte.

Seguimos con un buen amigo tuyo, que me prometió mantener el secreto, pues justo el día después de decirme la pregunta había quedado contigo: Frank Gálvez del dúo Mostaza Gálvez. Frank me pidió que te preguntase lo siguiente: ¿qué hay de cierto en que antes de tocar con Sidonie trabajaste como saltimbanqui en el musical de El Rey León? ¿Es cierto que te reconocieron por esa faceta en la piscina del Contempopranea y que no paran de lloverte ofertas debido a tus bailes encima de la batería?

¡Hostia! (Risas) Bueno, pues tal cual. Uno se siente y se defiende como batería, ¿no? Eso es lo que yo sentía y lo que yo decía que hacía, evidentemente, porque es lo que soy, batería de un grupo, pero estaba con Frank, días después del concierto, en la piscina del Contempopranea. Me viene un grupo y me dicen “¡Hombre! Tú eres el saltimbanqui, ¿no?”. Durante el concierto había estado saltando y, claro, años de estudio y práctica a la batería para que al final acabes siendo el saltimbanqui (risas). Ni batería, ni músico, ni nada parecido, en ese momento fui el saltimbanqui y eso me ha quedado. Como Frank es un cachondo me ha colocado el san benito del saltimbanqui para siempre (risas).

Y, la última invitada, la ilustradora María Herreros, quien hizo la portada de vuestro álbum recopilatorio. María me dejó este mensaje para ti: Axel, después de escuchar el disco me pregunto, ¿has tenido alguna experiencia psicodélica o trascendental que me puedas contar o recomendar?

¡Qué guay! Bueno, para empezar, lo que admiro a María no se puede explicar, porque si la conoces, evidentemente, porque has contactado con ella, opinarás lo mismo que yo acerca de que su trabajo es increíble. Mira, la mayor experiencia psicodélica que he podido tener después de escuchar el disco y tenerlo grabado ha sido hablar con ella, saber su opinión acerca del disco, que fue cuando me dijo que estaba maravillada y que le encantaba. O sea, hay personas en el mundo, y ahora hablamos de artistas, cuya opinión tienes muy en cuenta porque te gusta mucho lo que hacen todo el rato. Pues María todo lo que hace me gusta, y que alguien como ella, con su buen gusto nos diga que el disco es muy bonito, te genera no solo orgullo, sino una experiencia psicodélica. Es una pasada, su trabajo, una pasada.

Foto: Mónica Figueras

Otra de tus facetas más conocidas estos últimos años es como DJ. Axel, mójate, ¿cuál es la canción que nunca falta en tus sesiones?

Mira, tío, le voy a dar la vuelta. Antes en mis sesiones nunca había una canción de Sidonie. Te puedo citar muchas canciones que nunca fallan, pero le doy la vuelta y te digo, yo tenía la convicción de que no era… ético ni, por lo tanto, viable, ser de un grupo y estar pinchando tus propias canciones. Claro, yo era anunciado como Axel Pi, Sidonie DJ Set, y me empeñaba en hacer sesiones en las que no sonara una canción del grupo, porque me daba, yo qué sé, entre vergüenza, respeto y creía que no debía hacerlo. Pero claro, no había día o noche en que la gente no me reclamara que las pusiera (risas). Hasta que un promotor me dijo “a ver, Axel, tío, la gente que viene a verte va a querer escuchar las canciones de tu grupo, dales este regalo, porque lo van a agradecer”. Entonces me convencieron y, desde entonces, siempre empiezo, a día de hoy, poniendo Carretera infinitas, luego va a aparecer Fascinados y cierra la sesión Maravilloso. Ahora, y desde que ha salido el disco, voy a o cambiar alguna de estas canciones o añadir alguna del nuevo disco. Pero sí, me convencieron y entendí que era lógico y bueno poner canciones de Sidonie y es muy guay. Es una experiencia muy guay. Porque es una forma distinta de recibir un reconocimiento o algo bonito. Está la gente bailando, disfrutando con algo tuyo y ves que les gusta. Es muy bonito, la verdad es que es muy guay.

Justo te iba a preguntar cuál es la canción que te encanta pinchar para cerrar las discotecas, pero me has respondido, Maravilloso de Sidonie.

Sí, bueno, la última que no es nuestra es la de Yo quiero bailar toda la noche (Axel la canta). Esta es la última o la penúltima. Puedes decir “pues vaya…”. No sé, me tuve que atrever un día a hacerlo y darme cuenta, no solo que es un temazo, sino que además consigue lo que tú quieres y necesitas conseguir, que es que la gente sonría, baile y se lleve una alegría. No hay vez que ponga esa canción que me arrepienta de hacerlo. Suena esta canción y luego, para despedirme, pongo Maravlloso.

Me hace mucha gracia, porque yo desde hace año y medio también he empezado a pinchar y esa canción nunca falla. Al principio me daba cierta vergüenza pincharla, ponía algo más indie, rock, pero luego, en las últimas sesiones, ese rollo tiene mucho peso, que si Yo quiero bailar, Duro de pelar y demás, y es que hasta tiembla el suelo de lo que la gente baila.

¡Claro! Totalmente, es que así, tío. Como en todo, mola hacer la sesión de la que te sientes orgulloso, donde haya temazos y se explique un poco tu recorrido musical, por eso yo empiezo siempre con el soul, y de ahí me voy al funk, luego paso por la música disco de los setenta, y a partir de aquí voy evolucionando hasta que te encuentras con hits de los ochenta y noventa y adelante. Pero más que sentirme cómodo y se cuente un discurso donde se vea lo que soy, no puede fallar que yo empiece con soul y funk, porque es de donde vengo, pero me quitaré complejos a la hora de poner un Toxic de Britney Spears o Yo quiero bailar de Sonia y Selena. ¿Por qué? Porque al final lo que quieres es que la gente cuando esté bailando se lo pase bien, esa es nuestra función, Alberto.

Y para terminar, te quería comentar que hace casi diez años, la primerísima entrevista que hice fue a vosotros, cuando sacasteis ‘El fluido García’. Pero concretamente con quien hablé fue contigo. Salí tan contento de esa primera experiencia que desde entonces no he parado. Vosotros en ese tiempo habéis publico discos maravillosos, llenado estadios, reventado festivales, celebrado hasta dos décadas en la música, y sé que tú incluso has sido padre. De aquí a los próximos diez años, ¿cómo ves el futuro de Sidonie?

Guau pues… Nosotros estamos siempre, y más ahora, con la bandera del disfrutar de lo que tenemos ahora. Pero es cierto que, desde que empezamos, nosotros siempre hemos considerado que ni tenemos una meta ni un objetivo, sino que lo que más deseamos es seguir creciendo, seguir gustando a quienes antes no le gustábamos, seguir gustando a quienes sí gustábamos y seguir abrazando a más gente. No sé lo que va a pasar en los próximos diez años, pero te aseguro que lo que vamos a intentar que pase es que sigamos sacando discos, sigamos juntos, queriéndonos como nos queremos, respetándonos como nos respetamos y con la misma inquietud para hacer cada día mejores canciones y dar cada día mejores conciertos. Yo quiero ser mejor cada día, pero en el sentido de responsabilidad eh. El compromiso consiste en que, si ayer nos viste, hoy nos veas y que te gustemos más. Eso es lo que intentamos y por eso este disco es el disco que es. No es un disco que pretenda seguir gustando a quienes fueron fan de ‘El Peor Grupo del Mundo’, que fue el último disco que sacamos, sino que lo que hemos querido es sorprender y seguir creciendo artísticamente. Yo creo que esa inquietud es magnífica. ‘El fuido García’ es increíble viniendo de ‘El Incedio’, imagínate, es un disco que ya cuenta muchas cosas, es un acto de rebeldía hacia nosotros mismos. Bajo ningún concepto vamos a repetir fórmulas, siempre vamos a evolucionar. Así ha sido en los veintitrés años de carrera del grupo y así será en los diez siguientes.