Los 5 lugares favoritos de… Elena Medel

Para nosotros (y hablo en plural, no sólo para mí, sino para todo la redacción) ‘Las maravillas‘ (Anagrama) ha sido uno de los libros más importantes del año. Una novela protagonizada por dos mujeres de distintas generaciones, pero mucho en común, partiendo de la pertenencia a la clase obrera, desprovista tanto de dinero como de oportunidades, y su marcha desde su ciudad a Madrid para labrarse un futuro. ‘Las maravillas’ es la primera novela de Elena Medel, cordobesa de nacimiento, pero madrileña desde hace ya quince años.

Elena, además de este gran libro que os recomendamos apuntar en vuestra carta para los Reyes Magos, también dirige la editorial de poesía La Bella Varsovia y ha obtenido el XXVI Premio Loewe a la Creación Joven y el Premio Fundación Princesa de Girona 2016 en la categoría de Artes y Letras. Pero hoy vamos a explorar con ella su faceta más madrileña, los rincones de nuestra ciudad que le apasionan, su barrio y parques y cierta búsqueda del tesoro que tiene en marcha.

Librerías

“Si disfrutas leyendo, Madrid es un paraíso por la diversidad y el nivel de sus librerías; independientes, siempre. Si me dejáis, recomiendo tres, aunque lo ampliaría a cinco, diez o veinte: una clásica como Rafael Alberti, en Argüelles, con un fondo en el que siempre encuentras lo que buscas, e incluso aquello con lo que no contabas; con presencia espectacular de la poesía y de las microeditoriales Nakama, en Chueca, que además alberga exposiciones de jóvenes artistas; y Grant, en Lavapiés, con la Swinton Gallery en la planta baja, y su atención a la literatura que parte de la imagen. Las tres organizan presentaciones, recitales y firmas, ahora a través de redes sociales, también presenciales cuando la situación lo permite. Por cierto, más para leer: Madrid tiene también una red fabulosa de bibliotecas públicas.”

Si un amigo te recomienda una librería, hay que anotarlo siempre, pero si es una autora como Elena Medel, hay que anotarlo, enmarcarlo y visitar cada una de ellas. Ojo también a lo que dice: muy importantes las bibliotecas públicas.

Museo Lázaro Galdiano

“Cuando vivía en Acacias, si había tenido un día complicado de trabajo y veía que la cabeza no daba para más, subía caminando hasta Atocha y aprovechaba la entrada gratuita de las últimas horas al Reina Sofía. Recuerdo las ciudades por sus museos, organizo mis visitas según sus exposiciones e incluso dormí en uno durante varias semanas, el Museo de Arte Contemporáneo de Zagreb, con una residencia de escritura. Uno de mis favoritos en Madrid es el Lázaro Galdiano; seguro que no es la mejor obra de su colección, pero siempre rindo homenaje a Gertrudis Gómez de Avellaneda retratada por Federico Madrazo. En la vida antes de la pandemia organizaban muchos viernes unas visitas guiadas temáticas, en las que Vanesa Pérez-Sauquillo e Ignacio Vleming —poetas cuya obra os recomiendo— enlazaban arte y literatura.”

Si también queréis ver el retrato de Gertrudis Gómez de Avellaneda, una de las figuras clave de la literatura romántica española, este cuadro de Federico Madrazo os espera en la Calle de Serrano, 122.

Carabanchel

“Cuando me mudé a Carabanchel me sorprendieron los prejuicios; con diferencia es el barrio en el que he vivido de manera más cómoda, y en el que he sido —y soy— más feliz. Me gusta mucho pasear por la zona de Colonia de la Prensa, con su rastro modernista, y regresar bordeando la Quinta de Vista Alegre, pasando antes por la plaza de Carabanchel e imaginando el pueblo que sería antes de que lo hubiera fagocitado la ciudad. Cerca de casa, en Camino Viejo de Leganés y Avenida de Oporto, se alternan los bares de barra y servilleta de papel —algunos han inspirado el bar en el que Alicia y Nando se reúnen con sus amigos en mi novela Las maravillas— con la cocina latina, sobre todo de Colombia y Ecuador. Mi favorito en esa zona es Astral, por sus épicos huevos rotos.”

Pocas cosas más castizas en Madrid que los bares de barrio; y pocos barrios más madrileños que Carabanchel. Atención al menú navideño de Astral (Camino Viejo de Leganés, 82) con su cochinillo asado de Segovia.

La búsqueda del pincho de tortilla

“Mi amiga María y yo compartimos un ambicioso proyecto vital: encontrar el mejor pincho de tortilla sobre la faz de la tierra. Lugar al que viajamos, lugar sobre el que nos documentamos para no perder el tiempo con tortillas secas o ausentes de cebolla, y priorizar las firmes candidatas. Por el momento nuestro ranking lo lidera un bar de Vitoria, pero algunos pinchos de Madrid ocupan un lugar destacado en la clasificación: dependiendo de la hora, nuestras investigaciones incluyen siempre una parada en La Ardosa o el Café Comercial. Aceptamos sugerencias.”

Y para vosotras y vosotros, ¿dónde está el mejor pincho de tortilla de Madrid? Ayudemos a Elena y su amiga María en su búsqueda.

Los jardines secretos

“Llevo quince años en Madrid; ya cometí el error de marcharme una vez, y me niego a repetirlo. Es una preciosa ciudad fea: cuando pienso en Madrid pienso en avenidas grises, y ruido y humo y coches, pero también en algún destello de belleza que se abre paso entre los edificios hostiles. El cielo abierto cuando el 118 olvida el río, hacia el sur, o esos jardines pequeños al dejar atrás una calle o un portón y descubrir otra ciudad dentro de la ciudad: el Huerto de las Monjas en la calle Sacramento, el Jardín del Príncipe de Anglona en la Plaza de la Paja. Robas cinco o diez minutos, sacas el libro de la mochila y abres un paréntesis en tu día.”

Elena nos reconoce que ella es muy de casa y paseo, y sus jardines favoritos son toda una delicia para echarse a la calle en estos tiempos donde lo mejor es que corra el aire. Preciosos lugares para desconectar del ajetreo de la ciudad.

Foto: Lisbeth Salas.