Naturaleza encendida en el Jardín Botánico

Un paseo nocturno por el jardín madrileño en el que la luz natural desaparece para dar lugar a la luz led. El Jardín Botánico acoge, hasta el 17 de enero, una experiencia lumínica en la que la flora y la luz comparten protagonismo. ‘Naturaleza encendida’ es una curiosa forma de ver cómo nuestra percepción de los árboles y las plantas puede cambiar con tan solo iluminarlas con un foco.

Al inicio del recorrido, pequeñas luces amarillas dan personalidad a los setos que marcan el camino con un estilo más propio de Campanilla que de Madrid. Los árboles que te rozan al andar tienen un tono azul frío e intenso. Incluso a cincuenta grados, te sentirías en invierno y en Navidad.

Realmente envidias a los niños que convierten ese paseo en un viaje de fantasía y magia a base de imaginación. Sin embargo, las flores de plástico tan antinaturales que utilizan como esculturas lumínicas y las vallas con cuerdas deshilachadas, que marcan el límite de la exposición, son cosas que podrían estar más pensadas para no romper el momento.

Tras atravesar un camino de hojas que cambian de color al ritmo de la playlist “Paceful Piano” de Spotify, llegas a una fuente que te traslada directamente a Las Vegas. Ahí los colores se vuelven más estridentes que armónicos y todo adquiere un puntito hotera-amazing, como en las Vegas.

La parte final del recorrido, en mi opinión, es la mejor. No por su calidad lumínica, ni por la integración luz-plantas, sino por el humo, los focos y la sensación de estar en un videoclip de Madonna.

Jardín Botánico. Foto de Sonia González

Una explanada con focos de colores que iluminan una pista de humo es algo que toda exposición (y toda fiesta) debería tener. Y más, cuando viene seguido de una pantalla de luces que seguramente J.Lo haya utilizado en más de una ocasión.

Mi gozo solo habría sido mayor si hubiese escuchado “Divas del Pop” en lugar del piano.

No todos los días se siente una Campanilla y Dua Lipa en la misma noche.