Entrevista a Alex García: “Siempre había tenido la curiosidad y las ganas de contar historias”

El pasado 10 de diciembre el actor Alex García estrenaba su corto ‘Incendios. Más allá del teatro’ en el Teatro La Abadía. Un cortometraje documental que se adentra en las entrañas del teatro, mostrando lo que no se ve, y poniendo cara a todas esas personas que trabajan detrás de la escena. Una preciosa declaración de amor hacia el teatro y las artes escénicas. Esta otra faceta del canario se está desarrollando poco a poco, pero con paso firme. Tras más de una década viviendo en Madrid, se ha convertido en otro de nuestros vecinos ilustres, aunque prefiere la sierra madrileña al asfalto.

¿Cómo te surge la idea de hacer este cortometraje?

 Ocurre casi por una necesidad, porque es verdad que cuando estás en un espectáculo -ya sea teatro, audiovisual, o una película- que cuenta algo especial, algo que conecta con todos o que está contado de una manera especial… Se crea siempre un vínculo entre la gente que lo hace que es muy especial, muy emocional, que está por encima de lo que estamos contando y de los problemas habituales de cada uno. Y cada vez que estoy en un proyecto así, digo “cómo me gustaría poder explicar esto, pero más allá de explicarlo con mis palabras, que la gente lo viera”. Y era una manera también de mostrar cómo cualquier trabajo con pasión, que es lo que ocurre en el docu y en ‘Incendios’, te llena y te compensa. Pero ya puedes ser un albañil, un panadero, o cualquiera. Yo creo que es lo más bonito que me han dicho del docu, y lo que más estoy repitiendo, porque me emocionó la primera vez que lo escuché y me sigue emocionando. Y es que la pasión que le pone alguien a quien le gusta su trabajo hace que eso sea muy especial. Y eso ocurría en ‘Incendios’, encima estábamos todos de acuerdo en eso, pero puede ocurrir en cualquier trabajo.

¿Habías tenido alguna experiencia previa como director?

Sí, siempre había tenido la curiosidad y las ganas de contar historias, de contarlas a mi manera. Hace unos años coproduje con Nacho Aldeguer ‘El Amante’ de Harold Pinter y ahí pude codirigir con María Ripoll el cortometraje que se proyectaba. Y a parte, hice un corto… estaba muy perdido haciendo ese corto, pero aún así ya tenía ganas de contar historias. O sea, que realmente esto ha sido como mi empujón definitivo a sentarme delante de un ordenador y hacer algo que tan poco me gusta, como es arreglar el papeleo y la burocracia para que tu idea se produzca. Y luego disfrutar como he disfrutado haciendo ‘Incendios’.

Era una manera también de mostrar cómo cualquier trabajo con pasión, que es lo que ocurre en el documental y en ‘Incendios’, te llena y te compensa.

¿Qué reacción esperas que este corto produzca en los espectadores?

Hay varias partes, una es un claro homenaje al teatro. Hay una clara intención de mostrar lo bonita que es la profesión. Pero yo creo que habla mucho de hacer las cosas con amor y con pasión. Cómo en cualquier profesión, si te apasiona lo que haces, tiene sentido. Mi intención es que sea un mensaje positivo, un mensaje de luz en el que se diga “oye, cualquier cosa, pase lo que esté pasando a tu alrededor, si tienes necesidad de hacerla, hazla”. Porque siempre habrá alguien que, quizás esté en la otra esquina del mundo, pero que quiera conectarse con eso que tú estás contando o esté esperando a que alguien le diga esa palabra, o haga ese vídeo, o ese cortometraje. Mi idea es conectarme con la parte más bonita de la pasión de cada uno de los espectadores.

¿Cómo fue la experiencia de combinar la faceta de actor, con la de director? Porque estabas girando como actor con ‘Incendios’ y a la vez estabas grabando el documental.

Cuando haces una obra de teatro, cada día que la haces te vas acostumbrando a las emociones, sin que eso se pueda controlar, pero sí es verdad que uno puede agilizar el proceso de llegar a la historia que está contando. Eso solo ocurre en el teatro, y te da la oportunidad de poder hacer más cosas. Y mi cabeza como no para, realmente era casi una necesidad hacer esto. Si yo no hubiera estado pensando en hacer este cortometraje, hubiera estado pensando en otra cosa. Siempre tengo la cabeza que no para de ofrecerme estímulos, ideas o situaciones, y hacer este cortometraje era una manera de mantenerme calmado. Porque estaba con algo que tenía que ver con la función, y es verdad que a mi no me gusta distraerme demasiado cuando estoy haciendo un personaje. Hacer el corto era una forma de estar en lo mismo en lo que estábamos hablando en la función, pero desde otro punto de vista.

¿Por qué elegiste el formato cortometraje?

Quería grabarlo, lo estaba grabando todo con el móvil. Y salió de manera casual, porque yo tendía a grabarlo todo detrás del escenario, a veces se lo ponía a compañeros. De ahí dije “esto con una buena cámara quedaría muy bonito”. Por eso decidí grabarlo en audiovisual.

¿Veremos más proyectos tuyos como director, alguna película o más documentales?

Poco a poco, lo que tenga que venir. Sigo escribiendo, sigo pensando cosas que quiero contar, pero sé que hay que ir muy poco a poco y hay que trabajarse mucho las cosas para que luego sea un disfrute hacerlas. De momento, sigo dándole toda mi energía a este cortometraje documental, y con eso ya tengo bastante.

Siempre tengo la cabeza que no para de ofrecerme estímulos, ideas o situaciones, y hacer este cortometraje era una manera de mantenerme calmado.

Además, hemos visto que el corto está como candidato a los Goya

Es la leche, me siento híper feliz, híper agradecido de que algo que ha salido de muy dentro de mi se convierta en algo que al espectador le pueda apetecer ver, y a la gente de la cultura que programa estas cosas decida darle un hueco. Entonces, lo estoy disfrutando mucho y, por lo tanto, lo estoy cuidando mucho. Intento que cuando la gente venga a verlo, tenga un buen rato, no el teatro siempre tiene que ser algo pomposo y a veces asociado con lo aburrido. También puede ser, como ya lo demuestran muchísimas obras de teatro, algo entretenido, algo que te haga pensar, pero sin que te aburras en la butaca, que te haga sonreír, llorar… Algo que te genera un montón de emociones, pero de una manera más lúdica.

No podemos terminar la entrevista sin preguntarte por tu relación de Madrid.

La Sierra de Madrid me enamora más que el Madrid centro. Digamos que he tenido dos etapas: una primera etapa clara de Madrid centro, en la que he estado prácticamente diez años comiéndome sus calles, a todos los niveles, de trabajo, de fiesta, de paseo, de cultura, de amigos… Hubo un momento que me estalló, que ya no podía más con tanta energía que tiene esta ciudad, y necesité irme a la montaña. La montaña de Madrid me encanta, tiene algo que me genera lo que me generaba Canarias. Canaria me recuerda una infancia preciosa, y ahora Madrid me recuerda una juventud y una madurez súper especial. La cuenca alta, las encinas, los enebros… hay una fauna y una flora de Madrid que me va a traer buenos recuerdos de mi vida.

*Fotografía de cabecera: Sara Peláez