Entrevista a Paco Fernández (Cuervo Store): “Me gustaría que, en algún momento, alguien nos considerara su pizzería favorita”

Discos y pizzas. ¿Se te ocurre mejor combinación? A nosotros, desde luego, no. Y más en estos tiempos pandémicos donde los momentitos de felicidad se pueden contar con los dedos de una mano y la incertidumbre es el sentimiento preponderante instalado ya, sin pudor, en nuestro día a día.

A quienes la visitamos con asiduidad, la noticia de que la mítica Cuervo Store de Malasaña volvía a abrir sus puertas nos llenó de alegría. Fue como ganar una pequeña batalla local a esto del Covid. La SORPRESA, con mayúsculas, llegó al enterarnos de que regresaban reconvertidos, también, en pizzería. Teníamos que comprobarlo en primera persona, y eso hicimos. Lou Rib, Katy Cherry, Black Metal, Veggie Eilish o la recién añadida Seta Top, difícil elegir.

Hablamos con Paco Fernández, cabeza visible de todo el universo Cuervo, sobre los orígenes de esta locura del disco-pizza, cómo está siendo la adaptación al proyecto, y la importancia de «aportar al barrio aquello que tú quieres que el barrio sea».

En Cuervo volvisteis tras la pandemia reconvertidos en pizzería a finales de noviembre. Podemos decir que ya habéis rodado un poco, ¿cómo está siendo la acogida del proyecto? ¿Qué os está llegando de la gente?

La idea se nos ocurrió allá por marzo, y viene de un chiste interno que hacíamos cuando algún lanzamiento iba mal; decíamos “qué mal está la música, ¡vamos a montar una pizzería!”. Montar algo así nos parecía muy loco y divertido. De aquellos días recuerdo pensar que la gente alucinaría con el anuncio. Y así ha sido. De parte del público nos ha llegado sorpresa, alegría de que hubiésemos vuelto y nos han felicitado por la idea. Lo que más nos llena es que la gente que ha probado las pizzas se sorprendan para bien de su calidad y de que estén tan bien hechas. También les están gustando mucho las cajas. Además, para mí, el termómetro que mide que realmente esto está funcionando es la venta de discos, hicimos la pizzería porque queríamos seguir vendiendo música, y ahora estamos vendiendo más que en el mismo periodo del año pasado (2019).

¿Crees que la apertura de pizzería es la causa directa? Durante la pandemia entrevisté a un par de bandas que o cancelaron el lanzamiento de su disco o lo hicieron con retraso temiendo que fuera un fracaso y, de hecho, acabó siendo todo lo contrario. Parece que, en general, las ventas han aumentado…

Esta no va a ser una respuesta corta, Sara [Ríe]. Sí, durante los meses de confinamiento mantuvimos la tienda online abierta pero, si te soy franco, tampoco es que vendiéramos mucho. Se vendía, pero tampoco demasiado. Además, durante los primeros meses, sobre todo, hubo problemas de distribución, porque los almacenes de los sellos tenían a las plantillas en ERTES y fue complicado. Además, también es cierto que nosotros enseguida nos pusimos a trabajar en las obras de la pizzería y tampoco estábamos muy concentrados en vender en ese momento. Teníamos unos recursos y un tiempo limitados y estábamos más centrados en sacar adelante este proyecto. 

Pero por centrarme en lo que me preguntas, sí. Desde la perspectiva de la tienda, me da la impresión que la gente está comprando más música ahora, porque ha sido un año en el que la gente ha echado de menos la música. Nuestro tipo de cliente no es generalista, no es alguien que compre discos en El Corte Inglés, con todos mis respetos a El Corte Inglés, sino que se trata de una venta más de nicho, más de vinilo y, por lo tanto, son personas que, se presupone, dan un valor añadido incluso mayor a la música. Es la gente que va a festivales y compra discos durante el año y este año, como bien dices, ha habido cancelaciones, retrasos en los lanzamientos… Yo creo que se ha echado un poco de menos poder escuchar música nueva que te compres y te lleves a casa, que salgan discos, etc. Adicionalmente, yo también trabajo desde hace muchos años en un sello que se llama Century Media y este año, a nivel global, estamos bastante por encima del objetivo que nos habíamos marcado antes de que empezara todo esto. Efectivamente, se están vendiendo más discos. Imagino que también el hecho de no tener festivales y conciertos ha hecho que la gente que tenía pensado gastarse ese dinero en otra forma de consumir música, lo esté destinando a la compra de discos. Todo y que a mí me da la impresión de que la crisis económica como tal, la de verdad, no sé si ha empezado todavía.

Detalle de Cuervo Store. Foto: Sara Peláez

Comentabas que lo de abrir la pizzería había empezado como una broma interna, pero, aunque no hubiese ocurrido la pandemia, y teniendo en cuenta que en Cuervo tocáis muchos palos, ¿crees que al final la idea habría acabado llevándose a cabo o ha sido un proyecto fruto de su tiempo?

La realidad es que esto lo podríamos haber hecho un año atrás. La pandemia lo que hizo fue ponernos en una situación compleja, ya que nos encontrábamos cerrados, con los gastos acumulándose y sin saber si podríamos seguir adelante, por lo que había que reinventar la fórmula. Pero, por otro lado, también nos obligó a parar máquinas, a quedarnos en casa, y nos dio el tiempo que necesitábamos para hacer algo que podría haber ocurrido el año pasado o hace tres, pero, simplemente, no habíamos tenido el tiempo. El día a día te inclina hacia otro tipo de prioridades.

¿Ha sido fácil adaptar el local?

La obra la viví como si hubiera sido la de El Escorial y las Pirámides de Guiza, todo a la vez, aunque lo mismo desde fuera no da esa impresión. Lo que hemos hecho ha sido construir sobre un baño que había donde la oficina, que estaba detrás de la tienda. Así que la cocina, lejos de abarcar parte de la tienda que puedes ver cuando llegas, ha hecho que parezca más grande.

Dice el dicho que “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Con tantos proyectos en paralelo (discográfica, promotora, tienda de discos, ropa, etc.),  ¿tienes miedo de que al final pueda ocurrir esto con Cuervo? 

Esto ha sido algo que me ha preocupado desde los albores del nacimiento de Cuervo: me preocupaba más el cómo que el qué. Ponerte a hacer un montón de cosas en realidad no es tan complicado, hacerlas bien es otra cuestión. Cada vez que hemos hecho algo, con la discográfica, el management, nos hemos preocupado de que estén muy bien hechas. Y, con lo de la pizzería, decir: “Venga, vamos a hacer pizzas” podría haber sido una cosa fácil. Creo que algunas personas, cuando lo anunciamos, pensaron que íbamos a comprar pizzas congeladas y a calentarlas en un hornillo; el mensaje habría sido similar, también habría sido “¡Eh, nos hemos vuelto una pizzería!”. Sin embargo, lo que hacemos es comprar una masa madre de calidad para las pizzas que nos llegan todos los días y nos hemos preocupado muy mucho de las recetas. Somos una empresa pequeña y, hay una vinculación tan grande con los clientes, que el hecho de presentarlas en primera persona te influye para querer que las cosas salgan bien. 

Cuervo es parte del barrio y es verdad que se está muy pendiente de lo que hacéis. Hay unas expectativas que no existirían con la apertura de una pizzería cualquiera. 

Me gustaría que, en algún momento, alguien nos considerara su pizzería favorita. La aspiración es intentar hacer las cosas con cariño. En el equipo decimos siempre que si no nos divertimos, no tiene sentido meternos en un proyecto. Luego lo trabajaremos, obviamente, y eventualmente incluso sufriremos en el proceso, porque siempre hay trabas, estrés, problemas, pero si no te diviertes, no creo que sea posible poner tu corazón en ello. Y, créeme, todo esto de la pizzería ha sido divertido y todo el equipo ha trabajo increíble y tienen un talento descomunal. La tienda tiene 10 años y yo he estado ahí desde el principio, pero ahora tenemos un equipo nuevo de gente joven que tienen un talento increíble.

Cuervo Store. Foto: Sara Peláez

¿Y de dónde sale este nuevo equipo?

El pizzero, Yago, es amigo de Iván, que trabaja en la oficina. Ambos tocaron juntos en su día, cuando eran adolescentes, en un grupo de heavy. Luego, Yago se hizo cocinero e Iván nos lo recomendó para el proyecto, y ha resultado ser un tío muy guay. En Cuervo abordamos los proyectos creando equipos y, para el tema de las recetas, también nos involucramos Ana y yo, que nos encargamos del management, pero que además somos de “morro fino” y nos encanta comer. La idea era hacer recetas de pizzas que nos molaría encontrar, con un discurso detrás. Hicimos muchas pruebas, pese a las limitaciones de la cocina, ya que no podemos cocinar de cualquier manera por el tema de la licencia, pero teniendo en cuenta eso, y con mucha imaginación, nos pusimos manos a la obra. Tenemos cuadernos enteros de opciones y combinaciones y en seguida empezaremos a rotarlas. 

¿Cómo o cada cuánto se va a hacer la rotación de sabores?

Queremos hacerlo de manera ágil, porque tampoco hay necesidad de quedarse estancados en las pizzas que hay. Nuestra idea es ir haciendo pizzas especiales. Por ejemplo, si hay un lanzamiento o algo que nos motive, hacer una pizza específica para él e incluso una caja especial. Estamos abiertos a que el tema de la oferta de pizzas se vaya amoldando a ideas que nos propongan, acontecimientos que surjan, etc. De momento, nos hemos centrado en las cuatro que hay en la web porque, como decías antes, quien mucho abarca, poco aprieta. 

El diseño de la caja está muy currado, la verdad es que da juego, porque las cajas de pizzas, por su forma, se parecen a las de los vinilos. ¿Con qué estudio o diseñador/a habéis trabajado?

Exacto. Cuando empezamos con esto de la pizzería, vimos la idea super clara, porque es verdad que las cajas de pizzas se parecen un montón a las de los vinilos. De hecho, ya ha habido bandas que han editado sus 12” en una especie de caja de pizza. El diseño de esta caja en concreto ha sido obra de La Cíngara, que también hizo todo el rediseño del logo y la imagen de la empresa. Ha sido un placer trabajar con ella. Se vino varias veces a la tienda a meterse en el mundo Cuervo y se le ocurrió lo de la ouija. Lo que no me queda claro es si se le ocurrió porque ya había visto que las vendíamos cuando teníamos el taller de madera en la oficina, y algunas siguen ahí. Nos preparó tres opciones y esta fue la que nos pareció más divertida. También tenemos la idea de ir cambiando las cajas. Esto que te voy a decir es algo a lo que todavía tenemos que dar una vuelta, pero nos gustaría poder hacer un troquelado en la tapa para poder desprender la ouija y que la gente se la pueda quedar, así también le damos valor a la caja. En En Cuervo siempre hemos tenido una filosofía de comercio responsable, ecológico. Entonces, claro, por el gramaje del cartón, lo suyo es intentar salvar una parte, la tapa, hacer algo con ella que la gente quiera coleccionar.  

Cajas diseñadas por La Cíngara. Foto: Sara Peláez

Hablando de comercio responsable, la gente puede ir al local a recoger la pizza, pero también te la pueden llevar a casa si vives cerca. Sin embargo, no usáis empresas como Glovo o Deliveroo, sino que contáis con vuestros propios repartidores. Todo del barrio, todo local. 

Esto era algo muy importante para nosotros. Los repartidores, Tommy y Kelly, son parte de la plantilla, del equipo. Para nosotros es muy importante que sean ellos. Por una parte, es una especie de declaración de intenciones respecto a situaciones de precariedad laboral y, por otra, y es la principal, la tienda siempre ha sido un reflejo muy claro de la gente que trabaja allí: la selección de discos, la ropa que vendemos, lo que se comunica en redes sociales, es el resultado de un equipo en el que todos se sienten libres para opinar y pasárselo bien. Por eso, también nos parecía importante que la persona que te lleve la pizza a casa sea alguien del equipo, alguien que está contento con su trabajo y siente los colores. En términos empresariales, es verdad que lo fácil habría sido tirar por externalizar el reparto, pero eso no va con nosotros. Ojalá lo podamos mantener, pero para ello necesitamos pedidos. 

Tiene sentido, porque además esto ayuda a crear más ambiente de barrio, de familia. Conoces a quien te trae la pizza a casa porque, quizás, te ha ayudado a elegir un vinilo antes en la tienda…

Exacto. Prácticamente, aquí lo que estamos haciendo es poner en valor la manera en la que se funcionaba en los comercios durante la época de nuestros abuelos. Como cuando se acercaba el carnicero a entregarte tu pedido. Se trata de aportar al barrio aquello que tú quieres que el barrio sea.

En España casi al 100% que sois únicos, ¿pero habéis comprobado si tenéis algún homólogo en alguna otra parte del mundo? ¿Hay más disco-pizzas por ahí?

No he buscado activamente, pero te digo que he tenido la suerte de poder viajar muchísimo por los cinco continentes, y he visitado todas las grandes tiendas de discos del mundo, desde Tokio a Los Ángeles y nunca he visto nada así. Y tampoco me preocupa mucho el hecho de saber si lo somos o no, no siento que hayamos inventado la rueda.