5 jardines recónditos de Madrid

A todos nos gusta dar un buen paseo por la ciudad, recorrer sus calles y descubrir nuevos rincones. Muchas veces pasamos por delante del mismo lugar sin percatarnos de lo que hay a la vuelta de esa esquina, tras aquel murete de allí, o en ese edificio. Y otras tantas, que sí sabemos lo que es, pero como pasamos por ahí cada día, siempre nos decimos “un día de estos vengo a verlo bien”.

Tal vez ha llegado el momento de visitar esos jardines llenos de encanto de los que tanto nos han hablado, o por los que pasamos cada día, o que siempre vemos desde fuera. Es el momento de adentrarnos entre las ramas de esos árboles y arbustos, que en invierno se nos muestran desnudos.

Foto de Merce-Fuente Wikimedia Commons- Almendros en flor VIII

Quinta de los Molinos

En el barrio de Salvador, inmerso en el distrito de San Blas encontramos este parque histórico creado por el arquitecto Cesar Cort Botí. Le fue regalado por el conde Torre Arias y en esta parcela diseñó un jardín de estilo mediterráneo. Si lo visitamos podremos ver el que fuera el palacete del conde, hoy reconvertido en un centro cultural municipal. Pero lo que hace especial a este jardín es su vistosa vegetación, más concretamente los almendros. Cada primavera podemos verlos florecer y disfrutar de dicha estampa tan oriental, en plena ciudad de Madrid.

Invernadero de Arganzuela

Enmarcado en el Madrid Río y junto a las Naves de Matadero Madrid está este oasis de plantas tropicales y exóticas. Nos referimos al Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela, construido en las primeras décadas del siglo XX siguiendo los diseños del arquitecto Luis Bellido y González, siguiendo las tendencias europeas de construir con vidrio y metal. En su interior conviven casi 10.000 especies de plantas clasificadas en cuatro biotopos diferenciados, cada uno con su microclima. No solo podremos admirar diferentes tipos de flora como la tropical, subtropical, plantas crasas y cactáceas y plantas de crucero y acuáticas; sino que también es el hogar de una amplia variedad de peces.

Jardines Príncipe de Anglona. Foto de Estena. Fuente Wikimedia Commons

Jardín del Príncipe de Anglona

En pleno centro de Madrid, en la plaza de la Paja, en el barrio de La Latina, si vamos atentas daremos con estos jardines tan modestos y bellos. Es cierto que no es la primera vez que aparecen en Verbena, pues alguno de nuestras vecinas y vecinos insignes de Madrid nos los han recomendado. Originalmente fue el lugar de recreo de los distintos propietarios del palacio contiguo. Aunque con que paso del tiempo ha experimentado diversas reformas, sigue conservando su estructura primigenia. Hay que estar pendiente con los horarios, pues varían entre el invierno y el verano.

Cementerio de la Florida

No podría ser de otra forma, este listado debía incluir el lugar en el que están enterrados algunos de los héroes del Levantamiento del 2 de mayo. Es bien sabido, que esta ciudad no sería lo mismo sin ese episodio tan histórico y celebrado. Está situado cerca del parque del Oeste y a muy poca distancia de la Ermita de San Antonio de la Florida. Aquí se encuentran los restos de los 43 fusilados el 3 de mayo bajo la orden del general francés Joaquín Murat, en la falda de la montaña del Príncipe Pío. El aspecto de este enclave es modesto y recogido, en nuestro paseo veremos las placas conmemorativas. Es una forma de conectar con la historia decimonónica de nuestra ciudad.

Casa Museo Lope de Vega, foto de Carlos Delgado. Fuente Wikimedia Commons

Jardín de la Casa Museo de Lope de Vega

La guinda del pastel no podía ser otra, el jardín de la casa en la que habitó el ‘Fénix de los Ingenios’, también conocido como Lope de Vega. Este dramaturgo madrileño que era un embaucador gozó de una casa bien puesta y con un jardín digno de un seductor. Aunque la casa museo solo puede visitarse previa reserva de cita, al jardín podemos acceder libremente. No es muy grande, pero es frondoso, mantiene alguno de los muretes originales y la portada de salida del jardín. En una de las esquinas hay un pozo de piedra. Visitar este jardín escondido es como viajar al siglo XVII.

[Foto de Caio, fuente Pexels]