Los 5 lugares favoritos de… Betacam

La primera vez que vi a Betacam en directo fue hace muchos años. Ni los recuerdo, sólo que fue en la sala Caracol como telonero de Ellos presentando entonces “Cardiopatía severa”. No le conocía, ni sus canciones, pero fue todo un descubrimiento. Tenía canciones realmente bonitas (ninguna como Lo único que tengo, su última, baladón a piano rompe corazones pero en el buen sentido) y bastante gracia en el escenario. Desde entonces, he seguido la carrera de Javier Carrasco “Betacam” muy de cerca, desde su propio proyecto, como los otros tantos en los que participa, sea Rusos Blancos o los ya extintos Templeton, como cuando acompaña a Tulsa o Lidia Damunt sobre los escenarios.

En 2020 nos quedamos sin presentación del EP “Multitarea”, continuación de aquel “Mítico” que tantas alegrías nos dio y más de uno tenemos orgullosos en nuestra colección de discos, pero Betacam sí nos regaló el mejor concierto, o al menos el que más necesitábamos, en aquellos meses del confinamiento con su actuación en streaming en el Cuarentena Fest. Pronto (crucemos dedos) escucharemos de nuevo sus canciones en directo, pero, hasta entonces, un buen plan es seguir la ruta que este vecino cántabro nos recomienda por el Madrid que es su casa.

Paseo de la Castellana (con su prolongación en Paseo de Recoletos)

“Como el buen paleto de provincias que soy nunca me dejará de impresionar ese gran eje con escoliosis que parte la ciudad en dos. No deja de ser una autovía urbana, pero a lo largo de ella la ciudad se yergue con majestuosidad según se acera al centro o con decadencia según se acerca a los extremos, especialmente cerca de Plaza de Castilla. La primera vez que me vi atascado en la Castellana en vez de caldearme como todo quisqui a mi alrededor, me quedé embobado viendo la cantidad de coches y la envergadura de los edificios que me rodeaba. Ahora que voy más en bici, un reasfaltado integral no le vendría nada mal, porque es un auténtico peligro”.

Desde la Plaza de Colón hasta el Nudo Norte, la Castellana es una de las principales avenidas de Madrid capital.

Parque del Oeste

“Especialmente ese recodo en el que se desdibuja entre el Parque de la Bombilla y la Ciudad Universitaria. Tiene ese algo de gran parque europeo (o lo que yo me imagino que serán los grandes parques europeos, porque tampoco es que haya visto muchos). Aún se le nota que fue frente de batalla en la Guerra Civil y da la sensación que no está tan trillado como el Retiro, al menos entre semana. En general, me flipa Argüelles y el Parque del Oeste es la guinda de ese pastel decimonónico”.

En el distrito de Moncloa y muy cerca de Ciudad Universitaria.

Taberna del Mozárabe

“Me trae recuerdos de pre-conciertos en el Fotomatón, de cañas sin fin cuando vivía en Plaza de España. Los camareros argelinos son puro amor y hacen una de las mejores tortillas de Madrid. Es un sitio auténtico sin ser casposo y ya no voy tanto como me gustaría, pero siempre que paso por delante nos saludamos con un gesto y una sonrisa”.

En plena Plaza del Conde de Toreno, era un clásico antes de ir a un concierto en Fotomatón, siempre frecuentado y regentado por gente de lo más maja.

El Observatorio

“He intentado pensar en alguna sala de conciertos que reseñar aquí y podría quedarme con varias (Siroco, Nasti/Maravillas o Moby Dick), pero donde realmente he pasado más tiempo ha sido en locales de ensayo. Aunque estoy muy contento en Sonic Boom, donde estamos ahora mismo Rusos Blancos, le tengo un cariño especial al Observatorio. Primero con Templeton, luego con Rusos, con Tulsa y Lidia Damunt, han sido muchas tarde-noches de ensayos y muchas pulguitas con bien de aceite”.

Si alguna vez has montado un grupo, sabrás que donde posiblemente uno pasa más tiempo es en locales de ensayo. El Observatorio, situados en C/ Algorta 25 (Metro Urgel) son espectaculares y de una calidad sobresaliente.

Mercado de Maravillas

“Dudaba entre este mítico mercado de Cuatro Caminos o el de Mostenses y al final gana el primero en la foto finish, creo que porque aún se mantiene más firme en su batalla contra la gentrificación. Al final, el de Mostenses está donde está y tarde o temprano terminará cayendo, si es que no lo ha hecho ya. Cuando viví en Estrecho y trabajaba en casa me encantaba hacer allí la compra y encontrarme un puestecito de productos cántabros en medio de aquel caos. Había de todo, de todo bueno y a buen precio”. 

En Calle de Bravo Murillo, 122, tienes uno de los mercados más históricos de la ciudad (su origen se remonta a 1889) y con mejores y más auténticos productos que vas a poder encontrar. Imprescindible.

Foto de portada: Dani Cantó.