Madrid es esto, ¿pero qué es Madrid?

A decir verdad, yo ya estaba enamorado de Madrid antes de mudarme. Quiero decir que yo llegué a Madrid y todo lo que me habían contado de la ciudad era cierto: las fiestas, los secretos, las personas. Conocía a muchas personas antes de llegar que vivían en Madrid y tenían una vida muy ocupada y muy entretenida. Una vida llena de grandes eventos, firmas de libros, recitales de poesía y esas cosas. Estas personas, a su vez, conocían a otras tantas personas que conocían restaurantes, azoteas, bares, exposiciones, librerías… Madrid es Madrid y se le quiere tanto porque es un mapa de lugares y recomendaciones por visitar. Tienes que ir aquí. Tienes que ir allí.

En mis primeros días, yo me perdía por Madrid, es cierto. Yo me perdía por Madrid y lo mejor de esos largos paseos sin sentido y sin rumbo ha sido que, gracias a caminar sin saber lo que buscaba encontré grandes lugares que todavía hoy guardo como tesoros personales. Quiero decir que hay lugares que solo pueden ser descubiertos sin querer. Como sucede también con algunas personas. Y a eso vengo yo a la Verbena, a contar historias sobre lugares y a contar historias sobre personas.

Tras dos años y medio viviendo en esta ciudad con más encanto por el desenfreno que por la serenidad, siguen ardiendo en mi cabeza las mismas ganas que el primer día por escribir la vida sobre sus calles, sus edificios y bibliotecas, sus cafés, sus teatros, sus cines… En definitiva, sobre las fiestas, los secretos, las personas… Anécdotas que solo pueden suceder aquí porque ‘Madrid es esto’ y estas son las cosas que nos mantienen vivos.

Arte de Curro Suárez.

Y, aunque estos últimos meses la ciudad no comparta la euforia que tanto le caracteriza, Madrid siempre mantiene los brazos abiertos a la inspiración para regalarnos historias que merecen ser contadas.

Bienvenidos a la Verbena, bienvenidos a ‘Madrid es esto’: historias cotidianas, o no, sobre la vida en Madrid.