La biblioteca de la autora Almudena Sánchez

Meses atrás nos colamos en los estudios de ilustradores y artistas, como fue el caso de Naranjalidad, para conocer su espacio de trabajo, donde realizaban sus obras y desarrollaban su labor cada día. Hoy iniciamos una nueva sección, puede que sea quincenal, quizás mensual, pero centrada en algo que nos interesa y compartimos con sus protagonistas: la bibliofilia, el amor por los libros.

A veces incluso enfermizo, porque, sí, nosotros también somos de esos que aun teniendo decenas de libros sobre la mesilla, algunos sin empezar, seguimos comprando más, haciendo que esa pila de lecturas pendientes crezca como una torre infinita. Pero, ¿qué hay mejor que escapar a esas historias o conocer más de lo que nos interesa a través de otras voces, incluso del pasado? Hace un año, nos demostraron una vez más lo importantes que pueden llegar a ser: cuando todo se puso realmente feo, los libros nos “salvaron” a muchos, por lo que siempre serán esenciales para nosotros.

Empezando por la escritora Almudena Sánchez, autora de La acústica de los iglús (Caballo de Troya), diez relatos únicos de un lirismo absolutamente mágico, y próximamente Fármaco (Literatura Random House), vamos a conversar con artistas y vecinos sobre sus gustos literarios, los recuerdos que les evocan y sus librerías de referencia. También, les pediremos que nos muestren sus bibliotecas particulares, algo que todo voyeur literario siempre ha deseado echar un ojo (¿cómo estarán ordenados? ¿Cuál está en su colección? ¿Qué objetos o plantas acompañan a su colección?…).

¿Cuál es el libro que has regalado más veces?

Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg. Y creo que lo seguiré regalando eternamente.”

¿Qué libro te viene a la cabeza si piensas en tu infancia?

“La colección de Los Cinco de Enid Blyton, los tebeos de Escobar e Ibáñez y el libro gordo de Petete.”

¿Hay algún libro que compraste en algún viaje y te recuerde aquel lugar?

“Hay dos. No los compré en el viaje, me los llevé de casa para leerlos en trenes y aviones, pero los asocio inevitablemente a aquellas horas larguísimas de paisajes y gasolina. La marcha Radetzky de Joseph Roth me recuerda a Italia. Y Ada o el ardor al desierto del Sáhara.”

Muchos libros han sido adaptados en formato serie o película, ¿tienes una favorita?

“Si, Carol dirigida porTodd Haynes.”

¿Hay algún género literario que se te escape y con el que no termines de conectar?

“Con la autoayuda (si se puede considerar un género) no tengo feeling.”

Confiesa, ¿cuál libro abandonaste y te fue incapaz terminar?

La Regenta. Quizá algún día lo retome.”

¿Cuál es tu personaje favorito de ficción y al que crees parecerte (al menos un poco)?

“A la Teniente Ripley. Bueno, ojalá me pareciera mínimamente.”

Tras ‘La acústica de los iglús’, ¿te has pensado publicar un segundo libro? ¿De qué te gustaría que fuese?

“El 29 de abril saldrá mi nuevo libro de la mano de Literatura Random House. Se titula Fármaco y reflexiona acerca de dos abismos que siempre me han rondado la cabeza: infancia y enfermedad.”

¿Qué estás leyendo ahora? ¿Lo recomendarías?

Páradais, de Fernanda Melchor. Una explosión de libro.”

Recomiéndanos tus librerías favoritas de Madrid. ¿Por qué lo son?

“Estoy enamorada de todas las librerías de Madrid, pero si tengo que destacar algunas… 

Rafael Alberti, con Lola que es una todoterreno.

Cervantes y Compañía, por su complicidad desde el principio y sencillez profunda.

Tipos Infames, porque son un encanto, tienen muy buen gusto y canelas finas.

Lata Peinada, porque es una propuesta arriesgada y maravillosa y nos trae ediciones y autoras latinoamericanas que hacen boom.

Nakama, porque es una familia.

, porque me reciben con abrazos y como si entrara en mi propia casa.

La Central, por su gran fondo y espacio precioso. Y porque me puedo pasar horas, días, años investigando libros. Un día me instalaré con un saco de dormir.”