Entrevista a Irene Escolar: “Hacer ahora teatro es un acto de resiliencia”

Irene Escolar, madrileña de pura cepa, actriz y ahora también productora. Es una de las mejores intérpretes de nuestra generación, y tras varios años centrada en el teatro, la hemos visto recientemente en la serie ‘Dime quién soy’, basada en la novela homónima de Julia Navarro.

Actualmente está inmersa en las representaciones de ‘Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach’, escrita y dirigida por Nao Albet y Marcel Borràs, en el teatro María Guerrero. Hace unos días hablamos con ella sobre teatro, o de proyectos que van más allá de lo escénico y lo cinematográfico, entre otros temas.

¿Cómo es subirse a un escenario y ver que el patio de butacas está lleno, pero a la vez no, pues muchas butacas permanecen vacías por motivos de seguridad sanitaria?

En este teatro es bastante impresionante, porque en el María Guerrero incluso con la reducción de aforo caben 450 personas, que es mucha gente, y como afortunadamente el teatro está lleno, no se percibe tanto que hay asientos vacíos. La sensación desde arriba es como que está totalmente lleno. La verdad es que es muy placentero. Es muy guay, porque sino yo creo que sería extraño. Y también, como están medio a oscuras, no se ven bien las mascarillas, entonces solo se siente la presencia. Como hay tanto palcos, miras hacia arriba y te da la sensación de mucha gente.

Pero bueno, se lo están currando mucho por otro lado, para que todo esté bien y sea seguro, y haya distancia… Pero aun así, como es un teatro grande, pues se está muy bien.

Aparte, están desinfectando todo el rato las butacas, con mascarilla y guardando las distancias es que no tiene porque haber ningún problema. Es que al revés, hay algo como que hace viajar, tener un plan diferente, hace imaginar y tantas otras cosas que ocurren ahí, en un teatro, cuando lo que estás viendo está bien. Está vivo, y están pasando cosas. Yo creo que pueden ser lugares muy seguros donde ver cosas peligrosas. Y ahora es algo que se ha convertido en un valor muy grande. De hecho, creo que somos el único país de Europa que tiene los teatros abiertos y los cines, y me parece extraordinario.

La noticia cierre de teatro Kamikaze nos pilló por sorpresa y fue muy triste. Pero, ¿cómo recibiste tú esa noticia, que has estado programada tantas veces en ese teatro?

Es una tristeza enorme. Algo como de mucha frustración. Tanto esfuerzo, tantas horas, tanta dedicación por parte de los cuatro “kamikazes”… Que ese proyecto tan interesante a nivel cultural y que estaba, no sólo haciendo que ese barrio estuviera vivo, sino que hubiera un encuentro real entre personas que ya eran afines a ese espacio. Yo creo que todos los teatros y todos los programadores, y esto me lo decía un programador muy bueno al que admiro mucho, y es que hay una labor de educar a la gente. De educar en lo que ven, de educar en las propuestas que se hacen, en las nuevas maneras de hacer cosas, en dar voz a gente que tiene otro tipo de discurso… Bueno, dar voz, que también es algo que hacía mucho el Teatro Kamikaze. Estaba siempre abierto para la gente, no sólo para los artistas, sino también para el público. Era un encuentro real, y un diálogo real. Lo he vivido allí muchas veces, entonces, es una pena gigante. Todavía, a veces pienso “no me lo creo, de alguna manera esto se tiene que arreglar”.

¿En qué momento Barbara Lennie y tú os dais cuenta de que tenéis este proyecto, Escenario 0, entre manos?

Fue todo como muy orgánico, muy natural y muy fácil la verdad, para ser algo tan… Ahora lo vemos con perspectiva, el otro día lo hablábamos y hay algo como de “guau”, pero llegamos a hacer eso, y es muy difícil. Pero mientras lo estábamos haciendo creo que no éramos tan conscientes. Nosotras teníamos una función con Carmen Machi escrita por Pablo Remón, que se llama “Las ficciones”, que íbamos a hacer en el Kamikaze. Empezábamos a ensayar en abril para estrenar en junio. Esto no puedo ocurrir porque estábamos todos encerrados en casa. Empezamos a ver qué iba a pasar, cuánto tiempo realmente íbamos a poder estar sin ir a un teatro, y qué podíamos hacer con eso.

Entonces, primero tuvimos la idea, que ya teníamos de hace tiempo de rodar “Hermanas”, que era algo que nos apetecía mucho. No dejarlo ahí, sino intentar rodarlo. Y después de eso, en conversaciones, pensando de qué manera se podía hacer, le dimos una vuelta más. Que no fuera rodar teatro, sino hacer un código nuevo en el que las dos disciplinas pueden aunarse, y cohabitar y convivir. Funcionar juntas y de qué manera el proyecto podía funcionar o no.

Que no fuera rodar teatro, sino hacer un código nuevo en el que las dos disciplinas pueden aunarse, y cohabitar y convivir.

Irene Escolar

Hablamos con HBO que recibió la propuesta con los brazos abiertos, la entendió desde el primer momento y quiso apoyarla. En un mes esa propuesta estaba ya en firme y estábamos ya en ello. Dentro de esto, decidimos que tenía que haber una figura especialista, o alguien que estuviera dedicado al cine, contadores de historias desde ese lugar para trabajar junto con los directores de teatro. Y armar esta pieza nueva con estos dos lenguajes para ver qué podía salir de ahí.

Pensamos en dramaturgia contemporánea, en cosas que a las dos nos gustaran, cosas que tuvieran mucha variedad. Una manera de acercar otro tipo de cultura, otras cosas, otros actores, otros textos, a un público más mayoritario. Que el teatro al final no deja de ser un gran privilegio y un gran lujo, por tanto, está reducido a un cierto tipo de persona. Ya sea los que vivan en Madrid o en Barcelona, o los que tienen acceso a que algunas funciones vayan a sus provincias. Y si no, porque directamente no se pueden permitir una entrada de teatro.

Entonces, también había algo de eso. Cómo hacerles llegar este otro contenido y si eso podía ser interesante. Y creo que sí lo ha sido por toda la respuesta que hemos recibido de mucha gente dándonos las gracias porque se había quedado sin poder verlo.

Fotografía de Juanlu Real

Está comenzando marzo, que es, por un lado el mes de la mujer, y por otro el del teatro. ¿Tienes alguna reflexión relacionada con las artes escénicas en España y del papel la mujer dentro del sector?

Ahora mismo tengo la sensación que, claro, en medio de lo que estamos ahora, hacer un balance o un análisis de cómo está el tejido cultural o en relación con las artes escénicas es complicado, porque ahora estamos intentando sobrevivir y resistir. Muchas veces pienso que hacer ahora teatro es un acto de resiliencia. Es muy complicado estar ahí todos los días con la incertidumbre máxima, como nos pasa a nosotros, de no saber si al día siguiente vas a poder hacer la función. Dedicar mucho esfuerzo para luego no saber si vas a poder estrenar, si eso va a tener una visibilidad, si se va a poder hacer.

Ahora lo que hay son muchísimas ganas. Gente haciendo muchísimos esfuerzos por poder mantener esto. Entonces yo solo veo ahora algo positivo, que es esta ilusión, estas ganas y esta manera de trabajar tan inestable, tan precaria y tan complicada en la situación en la que estamos. Creo que aún hay que salir de esto, y entonces volver a ver de qué manera. Porque ahora es una suerte solo estar ahí, levantado un proyecto, y a la vez es muy complicado. Y luego, todo lo que sientes estando encima de un escenario. Es de una efervescencia y de una estimulación brutal, y no solamente para nosotros, sino por lo que recibo del público. Ayer, por ejemplo, en la función aplaudieron cuatro veces porque la gente está deseando sacar, deseando transitar cosas, deseando sentir cosas. Y eso también, desde dentro, es muy emocionante; mucho más que antes, porque hay algo de ritual conjunto muy fuerte.

De forma más genérica, ¿qué crees que se hace bien y qué se tiene que mejorar en España en cuanto a artes vivas, con respecto a otros países?

Yo creo que hemos vivido unos años muy interesantes –hablo de Madrid que es donde vivo y donde trabajo- y hay muchos espacios diferentes, con programaciones muy diferentes, para todo tipo de público, y que han sido años de mucha explosión creativa, artística. También lugares donde podías ver cosas más europeas, y el camino estaba evolucionando hacia un sitio muy interesante. Luego vino la pandemia y ahora… Es que es muy difícil.

Pero sí pienso que tenemos la suerte de contar con espacios, con lugares muy interesantes. Y estaría muy bien que cada espacio tuviera una línea editorial diferente para que llegue a todo tipo de público, tanto a los que nos gusta más el teatro contemporáneo, como a los que les gusta el teatro más conservador, más clásico. Pero que también tiene derecho a poder verlo todo. Hay tantas opciones que, bueno… Sí, yo creo que hay que seguir apostando por la valentía, por el riesgo. No dejarnos, no dejar que las artes escénicas se alejen de lo que está ocurriendo en Europa y de las contemporáneas maneras de narrar, para seguir evolucionando y creciendo, y no estancarnos en un teatro más clásico y conservador.

Volvería a trabajar con Pascal Lambert en cualquier momento, porque fue una experiencia impresionante

Irene Escolar

¿Hay algún país europeo en el que te gustaría trabajar, bien porque se hacen propuestas que te interesan, o porque haya directoras/es con las que te gustaría trabajar?

Creo que Bélgica es el lugar de referencia. Es el sitio donde hace mucho más tiempo, por su tradición artística, de artes plásticas combinadas con las artes escénicas, por la modernidad en su forma de hacer ya desde hace muchísimos años… Me interesa, me interesa su manera de trabajar y su manera de hacer. Yo volvería a trabajar con Pascal Rambert en cualquier momento, porque fue una experiencia impresionante. Escribe como no escribe casi nadie ya, y sus textos son de una potencia y de una visceralidad y complejidad enorme; y de una poética también. Entonces pasarlo por el cuerpo y ponerlo en palabra, fue para mí una de las mejores experiencias que he vivido nunca.

[Imagen destacada: fotografía de Juanlu Real]