Entrevista a Juan Cavestany: “La idea era crear una ciudad irreal”

El cineasta madrileño Juan Cavestany vuelve a Nueva York, donde fue corresponsal en la década de los 90. Esta vez lo hace como director de la nueva película protagonizada por Carmen Machi y Pepón Nieto. Pero, ¿realmente ha vuelto a Nueva York? Un Efecto Óptico nos plantea un juego de espejos donde las múltiples interpretaciones serán una realidad en cada secuencia. Desde Burgos hasta (quizás) la Gran Manzana, acompañaremos a un matrimonio disfuncional mientras el mundo a su alrededor se desvela más extraño de lo que parece. Nos sentamos con Juan para charlar sobre esta historia.

La música tiene una presencia considerable en la película. Desde tu punto de vista, ¿Qué papel juega la música en la narración, y en que punto de la elaboración de la película empiezas a pensar en ella? ¿Desde el mismo guion o ya en la fase de montaje?

“Desde hace años quería hacer una película en colaboración con mi amigo el músico Nick Powell y que su banda sonora no fuera una serie de temas para acompañar momentos concretos, sino que tuviera una entidad integral y paralela a la película. Esta película era ideal para ese experimento, y empezamos a trabajar en la música sobre el guion. Quería que sonara como algunas películas antiguas (por ejemplo, melodramas) que tenían siempre música por detrás y no necesariamente subrayando momentos concretos. Al final sí hay algo de “acompañamiento” pero me gusta cuando suena siempre, de fondo, como si fuera independiente de la imagen, no obedeciendo siempre a hitos concretos de la acción o el tono”.

Una particularidad de la película es la mezcla de localizaciones entre Burgos, Madrid, y Nueva York. ¿Fue un reto encontrar localizaciones madrileñas que no fueran inmediatamente reconocibles y pudieran pasar por supuestos rincones de la Gran Manzana?

“La idea no era buscar localizaciones ‘neoyorquinas’ sino difícilmente ubicables, para crear una ciudad irreal. No sólo hay cosas rodadas allí sino mucho collage, planos intervenidos, incrustación de actores, etc.”.

Fotograma de “Un efecto óptico”, película dirigida por Juan Cavestany.

De entre las tres ciudades ya mencionadas, a nivel de logística, permisos, etc. ¿En cuál fue más sencillo rodar y en cuál más complejo y por qué?

“En Burgos solamente rodamos algunos exteriores el director de foto Javier Bermejo y yo. En Madrid fue un rodaje normal a esos efectos, con un equipo reducido, y en Nueva York estuvimos básicamente de turistas”.

La cinta tiene una estructura particular y se juega mucho con la fragmentación entre realidad, metáforas, pasado, presente, etc. ¿Cómo construiste (o deconstruiste) esta estructura narrativa? ¿Fue un trabajo previo a la escritura de guion, en el mismo guion, o hubo experimentación en la fase del montaje?

“Es un trabajo de guion y de montaje. La idea era rodar las mismas escenas con diferencias sutiles o muy claras, a veces de diálogo, otras veces de puesta en escena. Luego en montaje encontramos nuevas soluciones que no estaban previstas en el guion, gracias al trabajo incansable de mi montador Raúl de Torres”.

Ya que los protagonistas transitan esa narrativa en forma de puzle, ¿cómo fue el trabajo de construcción de personajes con Pepón y Carmen?

“Ellos tenían una noción muy general de cómo eran los distintos estados de ánimo en cada vuelta del relato. Por momentos estaban desubicados y yo no tenía siempre una explicación a mano, pero ellos confiaron en mí y yo en mi montador. Como digo, lo importante es que luego en el montaje se alcance una coherencia, una progresión como sería la de una película lineal normal”.

Una película atípica y con un toque de experimentación que no es ajeno en la filmografía de su director. Si queréis adentraros en el caleidoscópico viaje que propone de Burgos a Nueva York, adentraros en Un Efecto Óptico.