‘Madrid es esto’: Un museo, una niña que dibuja y un chino de Lavapiés

UN ANDAMIO EN UN MUSEO

Pasé el otro día por la puerta de una sala de exposiciones. La fachada es llamativa por su gran cristalera. Llama la atención de quién pasa por la puerta, aunque, a decir verdad, nunca he visto entrar a nadie.

Desde fuera, me encontré con esta imagen: un hombre, subido en un andamio, cambiaba –intuyo– las obras de la exposición. Es algo que pocas veces, o nunca se ve. Eran cuadros enormes, con marcos que sobresalían de la pared como cicatrices. Las paredes iban a pasar a ser los brazos de otro artista. Me hizo gracia ver montado ese armatoste dentro aquella sala, tan cuidada y tan pulcra.

Hice una fotografía, seguí mi camino hacia el metro, y cuando faltaban varias paradas para llegar a casa, me vino a la cabeza una curiosa reflexión: ¿formaba parte aquel andamio de la exposición?

«ES UN SOL, MAMÁ»

Una niña sentadita en un carro dibuja garabatos a bolígrafo en una libreta. Termina su trabajo en una hoja, mira a mamá, y sin decir nada, mamá pasa a la siguiente página. Mamá habla al teléfono, pero está atenta a todo. Una página, dos, tres. Llevan sentadas enfrente de mí cuatro paradas, 8 o 10 minutos, más o menos.

Una parada más, y la pequeña habrá acabado con la libreta. No dejará ni un espacio en blanco entre las hojas. Ante mi asombro, la madre le pregunta a la niña «¿Qué dibujas?» Y la niña responde: «Es un Sol, mamá, ¿no los ves?»

AL REVÉS DEL MUNDO

En Lavapiés hay un supermercado chino cuyo dueño es conocido por sus peculiares saludos. En invierno, te despide con un «Feliz Verano»; en Navidad, te dice «Feliz San Valentin»; si son las nueve de la mañana, te da las buenas noches. Y todo así. Al revés del mundo.

Me contó una amiga que, con quince o dieciséis años, iba con sus amigos a pasar la tarde, a reírse del chino y a comprar golosinas. Se reían del chino y al chino aquellos chavales le caían en gracia. Eran sus clientes más fieles: iban los jueves, los viernes y los sábados. Es decir, compraban mucho.

Buena técnica de marketing tiene el chino, deseando un Feliz Verano en invierno y dando las buenas noches por la mañana.

Foto: Carlos Gómez B.