Jesusa Granda: la mujer invisible de la Asociación de la Prensa de Madrid

Jesusa Granda. Reconozco que la morfología del nombre —la conversión al femenino de “Jesús” y del adjetivo “grande”—me resultó divertida cuando lo descubrí, más al saber la historia de quien se esconde tras él y teniendo en cuenta los tiempos convulsos y de cuestionamiento del castellano en los que vivimos. Lenguaje inclusivo sí, lenguaje inclusivo no, y Jesusa Granda, ya en el siglo XIX, adelantando, sin querer y por propio azar, a todo el mundo por la derecha.

Apuesto a que, a quienes estáis al otro lado, no os suena de nada este nombre; a mí, hasta hace unas semanas, tampoco, y ni siquiera soy capaz de recordar cómo llegué a él —lo prometo, me he devanado los sesos intentando recuperar el recuerdo del primer encuentro pero no hay forma—. Anécdotas irrelevantes a parte, mi intención hoy es rescatar del olvido, desde mi muy modesta tribuna verbenera, la figura de otro personaje de la cultura madrileña oculto para la gran masa; una mujer invisible que, a golpe de pluma, abrió el camino a las que querían dedicarse a la escritura, en general, y al periodismo, en particular —exactamente como quien redacta estas líneas—.

¿Un titular antes de meternos en faena? Fue la única mujer de los 173 padres fundadores de la Asociación de la Prensa de Madrid en 1895, también fue la única mujer a la que permitieron formar parte de una institución de este calibre en más de una década y, además, fue la única periodista en la España de la época (del género femenino, claro) a la que dejaron firmar con su nombre completo. Sin embargo, no existe apenas información sobre ella, ni siquiera hay una foto. A día de hoy, ¡oh, sorpresa!, es imposible construir su historia.

Si tecleas su nombre en Google, los resultados que arroja son escasos: una página de Wikipedia a medio construir y algún que otro artículo en un periódico tirada nacional sobre la invisibilidad de las mujeres periodistas españolas, y en los que se cuenta poco más que su hito en la APM y su colaboración con el diario El Globo.

Viendo la pobreza de los datos, y lo confuso de los mismos, decidí acudir a la fuente principal: la Asociación de la Prensa de Madrid, segura de encontrar allí muchísimas más respuestas… pero no. Desde su departamento de Archivo y Biblioteca me facilitaron, muy amablemente, toda la bibliografía disponible… que se reducía a dos catálogos de periodistas españoles (siglos XIX y XX); el libro “Voces de mujeres periodistas españolas del siglo XX”, de Bernardo Díaz Nosty; “La casa de los periodistas”, de Víctor Olmos, y el fotolibro “120 años de la Asociación de la Prensa de Madrid“. En total, menos de 5 páginas con mención a Jesusa. Su responsable de Archivo y Biblioteca, Juan Manuel Bernardo, que además ha intentado reivindicar la figura de la periodista en varias publicaciones en el blog de la APM, se lamentaba, durante nuestro encuentro, de que ya no se conserve su expediente en la asociación. Un documento que, con suerte, podría haber arrojado un poco más de luz sobre su figura.

Hechas las presentaciones, y puestos un poco en contexto, hablemos de Jesusa y de la falta de corrección en, siquiera, sus datos básicos. La periodista era de origen asturiano, y no almeriense como está publicado en algunos portales, y nació en algún momento a caballo entre la primera y la segunda mitad del siglo XIX —en los catálogos de periodistas no son capaces de fijar un año concreto, aunque hay artículos que ubican su nacimiento en 1865, aproximadamente—. Tampoco hay uniformidad a la hora de escribir su nombre, aunque si tomamos como referencia el que figura en su parte de defunción, y en la mayoría de textos que firmó, sería Jesusa Granda Labín, pese a que por Internet circule “Jesusa Grada y Lahín”.

Jesusa Granda, y su hermana Encarnación, en el centro de esta ilustración incluida en el libro “Voces de mujeres periodistas españolas del siglo XX”

Además de por pionera en el mundo del periodismo, destacó (y fue premiada) por su labor difundiendo las virtudes de practicar gimnasia entre las mujeres, con el objetivo de conseguir más independencia y un nuevo estatus. En sus propias palabras: “Ella [la gimnasia] viene a llenar en nuestra sociedad un vacío que nadie pudo cumplir. Ella viene a redimir su sexo [el de las mujeres] de las cadenas que más miserables las hacen, de aquellas q pue la constituyen esclava de su cuerpo anémico y raquítico” [“Voces de mujeres periodistas españolas del siglo XX”]. Granda estudió en la Escuela de Institutrices de Madrid entre 1882 y 1884 y se formó como profesora de Pedagogía en la Escuela Central de Gimnástica, que más tarde sería conocida como Escuela Nacional de Música y Declamación (1893). Llegó a ser vicepresidenta de la Sociedad Gimnástica Española, y fue ponente, junto a Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán, en el Congreso Pedagógico promovido por la Institución Libre de Enseñanza.

Fue profesora de pedagogía, maestra, escritora de cuentos y colaboradora en numerosos diarios del país escribiendo textos sobre pedagogía, vida natural, obituarios y deportes. Entre ellos, y ya entrados en la última década de siglo XIX en Madrid, “La Iberia” (1894), “Crónica del Sport “(1893), “Álbum Ibero Americano” (1897), y, sobre todo, el periódico “El Globo” (1894-1898), donde alcanzó mayor reconocimiento en la profesión, y cuya redacción, con Alfredo Vicenti al frente, impulsó el nacimiento de la primera asociación de prensa en Madrid.

La APM crea sus bases la noche del 31 de mayo de 1895, a las 22 h, en el salón de actos de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Son 173 periodistas y, entre ellos, destaca el nombre de Jesusa por ser, efectivamente, el de una mujer. Así lo recogieron las crónicas de los diarios del día siguiente, presentándola, además, como una “escritora distinguidísima” y socia fundadora número 67. Sin embargo, su presencia no se percibió como algo natural e incomodó a algunos miembros de la asociación. Tanto es así que, pese a que la dejaron quedarse, no permitieron la entrada de más mujeres periodistas hasta diez años después —suficiente con una que hiciese su papel de mujer en la asociación. Cuotas para apaciguar conciencias. Tema viejo—.

Granda también consiguió publicar en prensa internacional, escribiendo artículos para “El Correo Español” (1893), “El Contemporáneo” (1897) y “El Nacional” (1898), de México, y en “El Demócrata de Ponce” (1899), de Puerto Rico.

De su vida personal no se sabe absolutamente nada, salvo que tuvo una hermana, Encarnación, y que falleció el 7 de junio de 1907 a consecuencia de una afección cardíaca.

Aprovechando que el próximo 31 de mayo se cumplen 125 años del nacimiento de la APM, sirva este artículo como homenaje a la labor y figura de la periodista Jesusa Granda Labín. Gracias.

Foto de portada: redacción de El Globo (Fuente: APM).