Entrevista a María Arnal: “He aprendido mucho de esa poesía popular”

María Arnal i Marcel Bagés están inmersos en la presentación de su segundo disco “Clamor”. Un trabajo lleno de voz, de poesía, de experimentación musical, y por supuesto, de creatividad. Van agotando entradas allá por donde pasan.

Con “Clamor” nos acercan de nuevo a su característica combinación de la canción tradicional y la música electrónica. Esas poesías cantadas, que han ido acompañadas instrumentalmente por Marcel y por David Soler.

El Tomavistas es el cuarto concierto que dais en Madrid desde marzo, y de nuevo con entradas agotadas. ¿Cómo estáis viviendo este fenómeno?

Buenos es algo genial, porque al final estamos en un momento muy extraordinario e histórico, y muy incierto. Entonces ver que hay un apoyo tan contundente del público de Madrid hacia nuestra música, es un regalo.  Y a mi, personalmente, me emociona muchísimo.

Para el vídeo clip de ‘Ventura’, habéis trabajado con La Veronal, una de las mejores compañías de danza contemporánea. ¿Cómo ha sido la experiencia de crear la coreografía con ellos?

Ha sido un placer enorme y además viene de la generosidad de las bailarinas y sobre todo de Marcos Morau. Porque nos seguíamos el uno al otro y nos conocíamos un poco, pero un día decidimos quedar, en noviembre, y vernos. Tuvimos un flechazo muy fuerte y fue como “tenemos que hacer algo juntas” y a ver qué podemos hacer.

Yo tenía unas ideas, él tenía otras y al final decidimos probar la idea del videoclip, porque es un material importante hoy en día. Y previendo la salida del disco pues pensamos que sería muy guay poder tener esta colaboración, y salirse un poco del video “exprés” … Experimentar un poco con la danza, pero no con las típicas coreografías.

Es una colaboración que va a tener más frutos, pero bueno, poco a poco. Nos hemos gustado demasiado, y trabajar juntos ha sido un placer. Así que, si se puede repetir, yo soy la primera que está ahí … Los dos nos hemos quedado con ganas de hacer cosas juntas.

¿De dónde surge ese interés por la investigación de la canción tradicional y experimentar con ella, mezclarla con la electrónica?

Creo que mi formación como cantante y como músico es muy silvestre, en el sentido de que yo no he recibido una educación universitaria musical, sino que la he recibido como se solía hacer antes, que es con las tablas. A partir de tocar, tocar, tocar… Y también de la mano de mi maestro, que es maestro de lírico, de ópera.

Parte de mi enamoramiento con las canciones de tradición oral, fue el descubrimiento de los archivos digitalizados de músicas tradicionales. Me interesaron muchísimo y de ahí aprendí todos los giros y melismas, que luego he ido aplicando a las canciones, a las melodías. Y no solo eso, sino también con una perspectiva más conceptual incluso, de cómo abordar esas canciones sin estar continuamente conservándolas, como si las disecaras. Más bien al revés, dándoles vida y utilizándolas como barro. A nivel de letras, también he aprendido mucho de esa poesía popular, que logra decir de manera muy sencilla cosas muy bonitas. Es inevitable que esté ahí, es algo muy difícil de dejar atrás porque está totalmente en mi manera de pensar la música y de cantar. Está en los inicios, y sigue ahí esa pasión, es como una mina de oro, como algo que es enorme y que no se termina nunca. Eso es genial porque no dejas nunca de aprender.

©Alex Rademakers

¿Creéis que nos habíamos alejado, musicalmente, del folclore? Pese a que no ha dejado de haber grupos muy especializados en el folk.

Bueno, yo creo que cada uno, desde su manera, se acerca a eso. Entre todas estamos continuamente acercándonos a ello y resignificándolo. Entonces, pienso en compañeras, pero no solo compañeras cuyo discurso artístico y musical remite mucho a eso, pues desde Silvia Perez Cruz, a Rosalía, o María José Yergo; pero también Califato, el Niño de Elche, incluso C. Tangana, ¿no?, con su último disco. Y creo que hay algo ahí que es muy interesante, porque al final se está resignificando algo casi a un nivel, creo, de generación. Es decir, por qué nos podemos acercar a lo tradicional así. Pues porque seguramente se había relacionado el folk con el franquismo, con el conservadurismo, y una determinada manera de entender lo español y lo identitario, que venía muy filtrado por las ideas franquistas y de la iglesia. Sin embargo, creo que ya estamos lo suficientemente lejos de eso, para volver a apropiarnos de ese cuerpo tan enorme que es la música tradicional; y de repente poder darle nuevos significados. No solamente en conjunto, sino a nivel particular, cada una de las artistas.

En Clamor se percibe que le habéis conferido un mayor protagonismo a las voces. ¿Fue algo orgánico, o decidisteis conscientemente que queríais profundizar más en la voz?

Se me hace difícil pensar lo orgánico de lo “pensado”, porque yo normalmente pienso mucho. Y a la vez, ese pensar consigue conectar otras ideas y otras personas. De alguna manera, para mi estaba muy claro que había un tipo de dinámicas dentro del dueto que quería abrir a otras personas. A nivel compositivo con David Soler, incluso con Holly Herndon. Porque al final, mi camino musical siempre ha estado muy cerca de Marcel, y quería experimentar también con otros músicos, sin tener que dejar el proyecto. Y luego también, porque a nivel conceptual este disco era clamoroso, es decir, era un disco que se fundamentaba sobre un nosotros muy grande. Creo que era natural, de alguna manera, y espontáneo buscar nuevos aliados. Buscar otras maneras de llegar a otros lugares para no repetir dinámicas… Para hacer un disco distinto y para tener una experiencia también distinta.

Y a mí me obsesionaba mucho no hacer el mismo disco dos veces, porque eso es una cosa de artista, es decir, para mi este disco da una idea de qué tipo de visión artística hay detrás. Y que el siguiente también será distinto, y ahí habrá también esa necesidad de decir “no me voy a quedar aquí”.

©Alex Rademakers

¿Cómo habéis abordado el trabajo de este segundo disco a la hora de confeccionarlo, de componerlo?

Teníamos dos líneas de trabajo que eran: la parte coral de las voces y la parte rítmica que íbamos a desarrollar con cajas de ritmos y con instrumentos electrónicos. Ahí nos pusimos las pilas los dos a tope. Yo por la parte de las armonías y, obviamente, de la técnica vocal, y Marcel a tope con pad.

Y luego pues hemos ido componiendo cada canción un poco así. Por ejemplo, en canciones como ‘Ventura’ las programaciones son de Marcel. Pero luego ‘Meteorit Ferit’ es una canción que compuse con un sinte. Digamos que trabajamos mucho en equipo, pero manteniendo también cada uno su lugar y aprendiendo del otro.

¿Hay algún sitio en Madrid que visites recurrentemente cada vez que vienes?

Me gusta ir al Retiro, pero lo que más me gusta de Madrid son mis amigas madrileñas y mis amigos madrileños. Entonces, cada vez que voy intento ver a todo el mundo, y voy a donde ellas me lleven. Igual que cuando ellas vienen aquí, pues yo las guío por lo mejor de Barcelona.  

[Foto de portada ©Alex Rademakers ]