Madrid es esto: La suerte, las ideas y un bar

DOMINGOS EN OLAVIDE

Últimamente, todos mis paseos los domingos por la mañana terminan en la Plaza de Olavide. Hay algo que tiene esa plaza que no tiene el Retiro. Todavía no sé el qué, el caso es que salgo de casa, me subo a una bicicleta de BiciMad en Cuatro Caminos, bajo hasta Iglesia, sigo por Eloy Gonzalo y aparco la bicicleta en una parada que hay al lado de Taberna La Mina. De ahí, ando por Trafalgar hasta la Plaza de Olavide. El sol se cuela entre las hojas de los árboles y arbustos con un color especial formando dibujos en el suelo. Dos o tres señores, fuman y arreglan el país sentados cada uno en un banco. Son las 9:00.

Cuando el reloj marca las 11:30, empiezan a llegar familias con niños cargadas de bicicletas, pelotas y trastos. El niño se cansará a los minutos de la bicicleta y enseguida exigirá otro juguete. Entretenimiento a raudales.

Cuando el reloj marca las 12:30, no queda ni rastro de aquellos dos o tres señores que fumaban y arreglaban el país desde los bancos, pero yo les he visto, han estado ahí sentados un domingo más.

LAS IDEAS EN FEDERAL CAFÉ

Tal vez debería acompañar las ideas que apunto en mis libretas con la fecha y el lugar en las que fueron escritas. En plan: 14 de octubre / En Federal Café. De esta forma, ya que no soy muy organizado, podría recordar el día exacto en el que escribí algo sobre fútbol o sobre una chica que leía y tomaba café o sobre una frase buenísima de un libro o sobre alguna otra cosa sin necesidad de mezclarlo todo y luego no saber de qué hablaba este día o el otro. Bastante tengo con tener desordenada la vida como para tener también desordenadas las ideas.

CHARLANDO CON LA SUERTE EN ORENSE

He salido a dar una vuelta y he hecho mi tour semanal habitual: visita a la Casa del Libro de la calle Orense para ver las últimas novedades y visita al Decathlon para comprar bolas de padel. Al salir de casa, en una caseta de la Once, una abuela prueba un Rasca y gana. Hago mis recados, tardo como cuarenta minutos en hacer la ruta y vuelvo a casa. La abuela sigue ahí, charlando con la suerte.

Foto portada: Vinicius Amano (Unsplash).